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Matrimonios y algo más: Improvisación y falta de liderazgo

Matrimonios y algo más: Improvisación y falta de liderazgo

Alberto J. Rotenberg

27 de mayo de 2020

Luego de una semana en que salió a la opinión pública la realización de tres casamientos judíos en violación de la cuarentena, cabe sacar algunas conclusiones:

Desobediencia indebida: A pesar de las recomendaciones elaboradas por nuestros principales rabinos en las que expresamente instaban a observar las normas y restricciones impuestas por las autoridades en función de la pandemia, se llevaron a cabo estas ceremonias religiosas. El propio Gadol Hador Rab Jaim Kanievsky había manifestado hace algunas semanas que aquellos que se reunieran en minyán, soslayando las disposiciones impuestas por el gobierno, debían ser denunciados. Estas personas que participaron de las ceremonias evidentemente han desconocido la autoridad de los rabinos. No hay un líder espiritual al que subordinen las voluntades individuales en situaciones de gravedad como las que ocurrieron.

Jilul Hashem: las consecuencias que han traído estas acciones han sido nefastas para toda la comunidad. Abundaron los casos de gentiles que preguntaban a sus amigos judíos con kipá si ellos también estuvieron participando de aquellas celebraciones. Mientras la población está sumida en problemas de trabajo, económicos y alteraciones psicológicas producidas por el encierro, estos hechos no hicieron sino fomentar y alimentar el odio hacia los judíos, en especial contra aquellos que se identifican como observantes. Una clara profanación del nombre Divino.

Falta de liderazgo: Frente a un hecho que golpea a la comunidad, nuevamente se vio una falta de liderazgo que determine cuál es la respuesta más adecuada a la situación, que determine si es conveniente responder y en qué forma.  Y que todos se encolumnen detrás. Ante esta situación, cualquier persona que sea convocada por los medios y tenga deseos de responder adquiere una áurea de representatividad frente al público gentil y los efectos de sus palabras están fuera de control. Puede asumir una actitud comprensiva o descalificatoria -como de hecho ocurrió- según quién tome la palabra. Y no faltaron quienes aprovecharon para sacar su resentimiento y cuestiones personales para atacar a todo el espectro judío observante poniendo a disposición en forma pública y notoria toda la batería de argumentos para deleite de los antisemitas de turno.

A horas de recibir la Torá es fundamental que estemos unidos colocando como prioridad aquello que nos une por sobre las diferencias personales o sectoriales. Que, así como se atiende la relación entre el hombre y el Todopoderoso (ben Adam LaMakom) recordemos que es fundamental ocuparse de la relación con el prójimo (Ben Adem LaJaberó). Que no hay lugar para lo uno sin lo otro. Que somos responsables por nuestro prójimo y no es posible vivir aislado ya que, como es sabido, una palabra o una acción tienen repercusiones más allá de lo que pueda imaginarse. Cada uno de nosotros puede cambiar el mundo.

Jag Saméaj para todos.

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