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La juventud es la continuidad

La juventud es la continuidad

Rab José David Amselem

22 de junio de 2020

Corría el año 1894, el día posterior a Pésaj, cuando el joven Meir Shapiro, de apenas siete años, vio que su señora madre estaba llorando.

  • Mami ¿por qué estás llorando? -le preguntó.
  • Porque tu maestro no vino hoy -le respondió-. Se supone que ya debía estar aquí, pero no ha llegado.
  • Entonces, ¿por qué estás llorando?
  • “No lo entiendes, Meir -le dijo la madre al joven Meir Shapiro-. Eres demasiado joven. “Si tú pierdes un día de estudio, nunca podrás reemplazarlo”.

Esta respuesta penetró a lo más profundo de su corazón y, al crecer el joven Meir Shapiro, se convirtió en uno de los líderes fundamentales del movimiento del “Daf Yomí” (Hoja de estudio de Guemará, cuyo período de estudio completo abarca algo más de siete años). Es la consistencia de hacer algo día tras día y año tras año durante toda la vida. 

(Basado en el Rab Isasjar Frand “Thank You Rebbitzen Shapiro en “Listen To Your Messages” pag. 239-240)

Esta historia nos deja una huella indeleble: la madre del fundador de “Daf Yomi” el Rab Meir Shapiro o también conocido como “Jozen MiLublin”, tuvo ese sufrimiento de que su hijo estaba perdiendo un día para la construcción de su futuro; no por tener siete años de duración dejó de explicarle, sino, por el contrario, le hizo hincapié en el fundamento de cuánto vale un día y el significado que eso marcará su vida. El joven Meir Shapiro vivió con ese sentimiento toda la vida hasta hacerlo realidad.

Se han llenado estadios como el Madison Square Garden, el Coliseo Nasáu y el último Siyum Hashas que se hizo en el estadio MetLife en Nueva Jersey. Más de una década ha pasado desde que una madre sintiera el sufrimiento de que su hijo estaba perdiendo su futuro por un día que no estaba dando clase.

El mensaje es muy claro de los padres hacia los hijos. Hay que saber transmitirle los valores positivos para que sean la continuidad, para que puedan formarse como personas de bien y saber sembrar es sus corazones ideas que el día de mañana puedan ser de gran beneficio para el joven, para su familia, para su comunidad y para el mundo.

Una buena decisión en el momento exacto puede cambiar su enfoque, su ángulo de visión y su perspectiva en la vida.

No hay que dejar pasar los momentos, hay que saber leer bien el tiempo y transformarlo en realidad, porque el tiempo que se pierde nunca más lo vamos a recuperar; es por eso que tenemos la obligación de crear esa constancia con buenos propósitos y objetivos, para dejar una gran huella en nuestros hijos. 

Algo que aprendí muy bien es que el colegio sólo “informa” y la casa es la que te “forma” los nutrientes necesarios, a través de la valiosa educación de los padres tiene que estar bien enraizada en los hijos.

Hashem nos ayude a entender estos conceptos y tengamos mucha ayuda del cielo para formar a nuestros hijos en lo mejor que ellos puedan ser.

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