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La humildad es la base de tu casa

La humildad es la base de tu casa

25 de junio de 2020

Rab Yosef David Amselem

Toda buena educación comienza en la casa, no hay que cambiarla por otro tipo de educación. Una cuestión muy importante es que los niños vean la humildad y la generosidad en el comportamiento de sus padres, ya que los niños respirarán ese ambiente y crecerán positivamente.

El Imrei Emet Migur dijo en su carta: “Hay que centrarse sobre el tema del fortalecimiento de las cualidades dentro de la casa”. 

Los padres tienen que trabajar internamente sus buenas cualidades y el espíritu de humildad, pero lo principal es practicar esa humildad dentro de la casa, como está escrito en Tana Debe Eliyahu Zuta (al principio del Cap. 4): “Sé humilde con toda persona y con tu familia tienes que ser más humilde que con los demás”. 

El Gaón Rab Guershon Edelshtein Shelita” dijo: Que la humildad verdadera hay que tenerla dentro de la casa, no hablar duramente sino con dulzura, e incluso si ves que los niños hacen algo que no es agradable a tus ojos, quédate en silencio y no te enojes, porque es un acto sobrenatural y un nivel muy elevado. Bienaventurado quien amerita ejercer el auto control de sus actos.

Sigue diciendo en su carta el “Imrei Emet” que, para conseguir esto, necesitas esforzarte durante muchos años. Ya que tenemos el Yétzer Hará y para cambiar la naturaleza y adquirir buenas cualidades, necesitas invertir años de trabajo en tu vida personal e interiorizarlo; pues no se puede conseguir todo de una vez, sino que necesitas avanzar de nivel en nivel a través de la reflexión y la introspección.

Y así escribe Mesilat Yesharim Cap. 15: Que la persona no quiera saltar del primer al último nivel de una sola vez, porque no le servirá de nada, sino que lo haga poco a poco y que cada día adquiera un poquito más y lo haga parte de su vida como si fuera parte de su naturaleza misma.

Y así dijo el Gaón MiVilna en su libro Eben Shelemá Perek 1 Halajá 3: “No saltes de un extremo a otro de una sola vez, solamente camina poco a poco de nivel en nivel”.

Es posible agregar acá la historia de la Señora Madre del Ben Ish Jai (Rab Yosef Jayim MiBagdad Ztk”l), quien ameritó tener grandes hijos Talmide Jajamin y con mucho temor a Hashem.

Le preguntaron: ¿Cómo ameritó tener hijos tan grandes? 

Ella respondió: “Nunca gritábamos en la casa, y cuando los niños se comportaban en la forma en que ellos lo hacen -cosas que muchas veces no eran agradables-, buscaba el camino y la manera correcta de que hicieran las cosas bien sin gritar ni levantar la voz.” (Libro Lejanej Besimjá pag. 124-125). 

Después de leer todo esto nos podemos preguntar: ¿Estoy haciendo lo correcto delante de mi familia? ¿Me preocupo por entender la opinión de mi familia? ¿Soy un ejemplo para ellos con respecto al trabajo de las cualidades? Podríamos hacernos muchas preguntas, cada uno a modo de reflexión para sí mismo. Todo lo que hemos escrito tiene una gran conexión entre la formación de los padres y los hijos. El tesoro más grande está en tu casa, no busquemos soluciones fuera de ella, cuando lo mejor es construirnos con buenas Midot, con valores educativos. Esos ejemplos, cuando sean vistos por nuestros hijos lo van a vivenciar, ya que ésa es la conducta que se respira en la casa y dejará una imagen indeleble en la construcción de sus cualidades.

Fijémonos en la Perashat de Kóraj (Pérek 16 Pasuk 27 fijarse en Rashi) el daño que ocasionaron Datán y Aviram a sus hijos por toda la discusión con Moshé Rabenu.

Bh aprendamos que los valores de la verdadera humildad están dentro de nuestra casa, sólo hay que pulir esas Neshamot para que puedan brillar toda su vida.

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