728 x 90

Ariel Eichbaum, presidente de AMIA: “Argentina debe incluir el atentado en su agenda internacional”

Ariel Eichbaum, presidente de AMIA: “Argentina debe incluir el atentado en su agenda internacional”

Dr. Alberto J. Rotenberg

15 de julio de 2020

¿Qué edad tenías y cómo te afectó el atentado a la AMIA?

Tenía 19 años, estaba muy cerca del edificio, en un taxi. Me dio escalofríos. Te voy a contar una anécdota. El atentado fue un lunes 10 de Ab en el calendario hebreo, todavía estábamos de luto por el 9 de Ab. Yo había estado en una sinagoga ese Shabat anterior y un rabino dirigió su palabra al público para hablar de la tragedia de la destrucción del Bet Hamikdash, la Casa Santa, y para explicarlo dijo como ejemplo: “Imagínense como si un día destruyeran la AMIA…”.

¡Tremendo!

Qué locura, ¿no?

¡Cómo hay que cuidar las palabras que uno saca de la boca!

Sí, es increíble. Ese rabino murió luego en un accidente de auto.

Yo conocía el edificio, escuché allí a mi papá cantar, actué en una obra de teatro en el IWO… En el momento del atentado fui allí, ayudé a llevar un generador, cargamos tubos de oxígeno del Hospital de Clínicas, fue terrible…Tengo muy presente el momento. Los antisemitas de siempre que en los primeros instantes hablaban de escapes de gas. Recuerdo un viernes volvía caminando con mis padres de la sinagoga y una persona nos increpa diciendo: “¡Miren lo que trajeron a la Argentina! ¡El conflicto de Medio Oriente acá!”. En vez de ser las víctimas, para algunos encima éramos los culpables. En resumen, una sensación de incertidumbre, desasosiego, vulnerabilidad, no sólo de la AMIA sino de toda la comunidad judía. La sensación que en Argentina podía pasar cualquier cosa en cualquier momento, que era un blanco fácil para este tipo de ataques. Era un sentimiento común en la comunidad.

¿Cuál es el estado de la causa en la conexión local?

Está la causa principal, del juez renunciante Canicoba Corral, donde se están tramitando las alertas rojas de interpol de los ciudadanos iraníes; y está la causa local de Telleldin. Estuvo la causa del encubrimiento donde ya hubo sentencia. Pero la que está tramitando ahora es una cosa increíble. Al poco tiempo del atentado ya se había identificado un coche bomba traffic y se había detenido al individuo que lo armó y proveyó que era Telleldín. Hubo un primer juicio donde Telleldin fue mal absuelto, donde prestó declaración, pero sin hacerlo bajo juramento testimonial, donde exigía un pago para hacer la declaración judicial; no obstante, no se tuvieron en cuenta las declaraciones por aquel vicio. Al final la AMIA llevó el tema a la Corte Suprema donde falló en el año 2009 donde dijo que se volviera a juzgar a Telleldín. Pasaron once años y todavía estamos esperando la sentencia. No tenemos ninguna duda que Telleldín sabía a quién se estaba entregando la camioneta y qué se iba a hacer con ella, y esperamos que la fiscalía pida la máxima pena para Telleldín y el Tribunal número 3 esté a la altura de los acontecimientos. Todo el trámite judicial se llevó a un ritmo cansino, con audiencias espaciadas, todo lo cual conspira con un servicio de justicia efectivo.

¿Cuál es la situación respecto a quienes planearon el atentado?

Con respecto a la causa principal, debemos reiterar que hay una pretensión con motivaciones políticas de instalar la idea que no se sabe nada de lo que pasó en la AMIA. Yo tengo la obligación de reiterar que eso no es así, gran parte de la verdad sí la conocemos: Está acreditado que Hezbollá con el apoyo de Irán, con la intervención de la embajada de Irán como sede de inteligencia. Lo que no tenemos en una pena porque Irán se niega a extraditar a sus acusados. Sabemos también que los ciudadanos iraníes acusados se mueven por varios países, reciben cobijo eludiendo la justicia. Hay un esfuerzo orientado al tema de seguridad y diplomático en Argentina, para que los exhortos lleguen a tiempo. Por ejemplo, cuando Velayati estuvo en Rusia e hicimos mandar un exhorto, pero llegamos tarde. Otros ciudadanos imputados con alertas rojas estuvieron en Azerbaiján y en Turquía. Muchas veces nos enteramos antes y avisamos a la justicia, y eso no puede ser. El estado debe saberlo y tomar medidas, debe incluir el tema en su agenta internacional. Nos propusimos llevar el reclamo al nivel internacional, hablando en la ONU y haciendo actos en parlamentos de todo el mundo. Argentina debe poner el atentado en la agenda internacional, donde exista un compromiso con otros países no sólo en temas comerciales sino para efectuar las detenciones de los ciudadanos cuando hay una orden de Interpol. Estoy seguro de que, si se produjera alguna detención, la causa puede tomar un vuelco completo.

Los judíos somos un pueblo resiliente. Luego de muchos años seguimos juzgando a los criminales nazis décadas después de terminada la Shoá, así que tenemos la convicción y la fortaleza para reclamar al estado nacional para que Argentina intervenga en el ámbito internacional y reclame que los demás países presten su colaboración y participen en la detención de los acusados.

¿Y el tratado con Irán?

Con respecto al tratado con Irán, desde el primer momento llevamos el reclamo que era inconstitucional y logramos que se fallara en ese sentido. Es un tema terminado.

Cambiado de tema, estamos viviendo un momento muy difícil con el Coronavirus. ¿Qué acciones está llevando a cabo AMIA?

La AMIA viene desarrollando gran cantidad de programas durante estos años y los hemos seguido haciendo. Programas sociales, adultos mayores, capacitación y formación docente, la red de empleo, juventud, el Rabinato, el Vaad Hakehilot, tuvo que adaptarse a esta realidad con nuevas herramientas de trabajo. Incluso en el tema de la sepultura, debimos hacer grandes gestiones a nivel político para poder autorizar los entierros siguiendo la Ley judía, obteniendo la autorización del lavado de cuerpos de aquellos que fallecieron por Covid siguiendo los protocolos establecidos.

En ayuda social tuvimos al principio de este año teníamos 40 altas por mes, estamos en 1200 pedidos. La ayuda a esas familias incluye asistencia alimentaria, medicamentos, subsidio económicos -pagamos viviendas, geriátricos-. La primera demanda la tuvimos de personas que están en el sistema social y otros que alguna vez lo requirieron, y luego se sumaron nuevos pedidos que nunca lo habían necesitado. A partir de allí empezamos a trabajar en red y así se pudo formalizar una Red de Protección Comunitaria, que incluye todos los servicios sociales conformada por AMIA, Fundación Tzedaká y Jabad, que son las tres entidades que mayor universo de personas atienden en la comunidad judía. Hicimos un trabajo conjunto de monitoreo semanal permanente, y luego empezamos a complementar distintos programas y cruzar información para saber qué individuos están siendo atendidas por cada una.

Ese control es fundamental.

Además, demuestra cómo pudimos trabajar en conjunto. También hicimos convenio con el Joint para programas específicos, creando un programa nuevo llamado Jibuk, que significa abrazo. A su vez Jabad y Fundación Tzedaká hicieron un programa análogo y atendemos diferentes públicos.

¿Hay un cuerpo de voluntarios que participan en la gestión de AMIA?

Hay una cantidad de asistentes sociales que trabajan desde sus casas. Por otro lado, hay un grupo de jóvenes voluntarios que, con la intervención del Departamento de Adultos Mayores. Ellos realizan una tarea muy importante, ayudando a nuestros mayores llevándoles lo que necesitan, asistiéndolos en el uso de plataformas de tecnología social, leyéndoles un cuento o simplemente hablando con ellos para que se sientan acompañados. Hay más de cien jóvenes haciendo esa labor coordinados por los profesionales de AMIA.

Con respecto a los voluntarios debo agregarte que hay como cincuenta o sesenta personas que, cuando van a hacer sus compras, también lo hacen para otras tantas familias que lo necesitan.

¿Cómo están funcionando los programas sociales durante la pandemia?

Tenemos la red de empleo brindando capacitaciones en trabajos esenciales con récord absoluto de participación. Estamos tramitando la tarjeta alimentaria con el Ministerio de Desarrollo Social. Son innumerables los programas que estamos llevando adelante. Por otra parte, las plataformas digitales nos han permitido brindar cursos y capacitaciones con récord absoluto de participación, en cultura, juventud, Vaad Hakehilot. También el Rabinato viene haciendo un gran trabajo, logramos la apertura de las Mikvaot (baños rituales), certificados de judeidad para quienes debieron viajar.

O sea, todo funciona como si fuera una situación normal…

Más que una situación normal, pues en las condiciones actuales se requiere un esfuerzo mucho mayor de parte de todos. Estamos tratando de dar respuestas a todas las demandas, mientras esperamos que la situación económica se vaya disipando y la Argentina encuentre su cauce.

Hay muchas escuelas en crisis en este momento.

Junto con la Comisión Directiva decidimos proporcionar una ayuda extra a las escuelas que están pasando situaciones muy terribles. Hay muchas que venían con problemas desde antes de la pandemia y las otras también están padeciendo, por eso decidimos aumentar la partida presupuestaria. También firmamos un acuerdo con la Federación de Escuelas para asegurarnos que no se pierda ninguna matrícula, que ningún chico se pierda de la red escolar judía. Por eso estamos en una campaña para conseguir donaciones y gestiones con Israel para conseguir fondos para la educación. La diáspora siempre estuvo y está con Israel y ahora estamos convencidos que en este momento hay que estrechar lazos y tratar de ayudar a sostener la educación judía fuera de Israel.

Para terminar, ¿cómo viven tus propios hijos el atentado y qué mensajes tenés para ellos?

Tengo una familia numerosa con chicos de todas las edades, la mayor tiene 21 y el menor 4. Están educados con mucha fe. Tu pregunta me hace recordar cuando mi mamá me contaba las noticias de Europa, las memorias de la Shoá. Y nos reconstruimos. A mis hijos les doy un mensaje de fe, de esperanza, que no van a acabar con nosotros. Nos levantamos muchas veces. La injustica y la impunidad son algo terrible, es un dolor muy fuere, pero tenemos un compromiso de los que no están, con la verdad y la justicia, que se transforma en una energía constructiva para nosotros. Elegimos la vida y queremos un futuro con Tikún Olam, reparar el mundo con buenas acciones. ¿Sabés una cosa? La respuesta a mis hijos es las 18 a 20 horas que dedico cada día a la comunidad.

La mejor respuesta es enseñar con el ejemplo.

Exacto, porque el atentado atacó los valores judíos al igual que lo hace cualquier otro ataque antisemita. Frente a eso, el mejor mensaje es hacer jésed -actos de bondad-, brindarse por las instituciones y por cada uno de nuestros hermanos.

Noticias Relacionadas