728 x 90

Caminando en Sus caminos

Caminando en Sus caminos

David Kalejman

7 de agosto de 2020

Dice el pasuk en nuestra parashá: “…Si, entonces, guardas fielmente toda esta instrucción que te mando, amando al señor tu D-s, caminando en todos Sus caminos y aferrándote a Él…”.

Explica en el Sifri que la Torá se está referendo que la persona se tiene que apegar a los Sabios de la Torá (Rabanim) a sus Alumnos.

Encontramos este concepto en una Mishná en Pirkei Avot que dice: “Iose ben Yoezer solía decir: Deja que tu casa sea un lugar de reunión para los Sabios y siéntate en el polvo de sus pies, y bebe en sus palabras con sed”.

Bartenura (rabino italiano del siglo XV, conocido por su comentario popular sobre la Mishná. c. 1445 – c. 1515) explica de la siguiente manera: Cuando los sabios deseen reunirse, deja que tu casa esté lista para este propósito, de modo que se acostumbren a decir “Reunámonos en tal y tal casa”. Porque no es posible que no aprendas un poco de sabiduría de ellos.  “¿Con qué se puede comparar esto? Con alguien que entró en una tienda de perfumes; aunque no compró nada, en cualquier caso, absorbió un buen aroma y se lo llevó con él”.

De esta explicación aprendemos que con el hecho de rodearnos de Jajamim (sabios), o gente que estudie Torá, vamos a poder aprender de ellos, la forma de comportarse, la manera en que hay que estudiar y así nos vamos a poder apegar cada vez más Hashem.

Hay una historia muy linda que esta relacionado con este tema, que le sucedió al Rab Aharon Leib Shteinman (1913 – 2017). Cuentan que una vez, casi siendo de madrugada, un hombre se acercó hasta su casa y la esposa no lo dejaba entrar porque el Rab estaba durmiendo. Tanto fue la insistencia y el pedido de poder verlo que al final la Rabanit cedió y lo dejó entrar. Una vez adentro este hombre dijo: “¡Es él!” y cuando se estaba marchando, la Rabanit le preguntó en forma de asombro a qué se refería con que “es él”. Este respondió: Cuando el Rab era bajur (joven estudiante de academia talmúdica), en Europa estábamos en tiempo de guerra, y se trataba de ahorrar lo máximo en todo, incluso en electricidad. Una noche cuando volvía a mi hogar vi luz en la Yeshivá y me enojé con los bajurim (plu: bajur) por dejarlas prendidas; cuando entré para apagarlas, me encontré con un joven estudiando. Le pregunté su nombre y me respondió Aharon Leib Shteinman. Le pregunté: ¿Qué querés ser cuando seas grande? y me respondió: Una carroza de Hashem. Por eso dije ¡es él!, estaba confirmando que llegó a ser lo que él quiso.

Esta es la finalidad de la persona este mundo, conectarnos con Hashem, estar apegado; venimos a este mundo, con un fin y ese fin es hacer la voluntad de Hashem para estar más cerca de Él.

Quiera Hashem que podamos con nuestro esfuerzo acércanos más y más al Creador para traer la redención final y poder verlo en su máximo esplendor.

Noticias Relacionadas