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El momento propicio

El momento propicio

David Kalejman

13 de agosto de 2020

La Parashá Reé siempre cae cerca de Rosh Jódesh Elul (el último mes del año judío), y uno de los temas principales de esta parashá es la Mitzvá de Tzedaká, que lo vemos reflejado a través del pasuk que dice: “Si hubiera un pobre entre tus hermanos, en una de tus ciudades, en tu tierra que Hashem, tu Di-s te concede a ti, no endurecerás tu corazón ni cerraras tu mano a tu hermano pobre, sino que abrir habrás de abrir tu mano a él y prestar le prestarás lo suficiente para su carencia, lo que él necesita” (Deuteronomio 15:7-8)

La palabra Tzedaká viene de su raíz Tzédek, que significa justicia. Boré Olam nos da siempre la posibilidad de que tengamos todo lo que necesitamos, a veces nos lo manda de forma directa y otras con emisarios. La Mitzvá de Tzedaká es una forma de ser emisario de Hakadosh Barujú.

Esta Mitzvá tiene la peculiaridad de que no tiene Berajá, porque no se necesita tiempo de preparación ya que el pobre no puede esperar; hay una anécdota del Talmud (Taanit 21ª) con Najum ish Gam Zu que se retrasó unos instantes en alimentar a un necesitado y éste falleció al encontrarse en una situación muy extrema.

Estamos cerca de empezar el mes de Elul, los sefaradim ya empiezan Selijot (las súplicas de perdón hacia Hashem) para llegar mejor al juicio. Aconsejan los jajamim que es bueno aumentar en Mitzvot y Maasim Tovim (buenas acciones) en Elul cuando “Hashem sale al campo”.

Respecto a un rey humano, es casi imposible acceder a él. Hay muchos niveles de protocolos e investigan a quienes piden una audiencia. Para lograr conversar con el monarca, una forma es cuando deja su palacio y sale a caminar. Algunas veces el Rey sale de la ciudad y va con su séquito al campo, encontrándose con los campesinos en los campos.

Durante todo el año uno puede acercarse al Creador; sin embargo, en el mes de Elul hay una atmósfera especial, un sentimiento diferente de que Hashem está entre nosotros, que está más accesibles que durante el resto del año. Los Sabios nos dicen que, en este tiempo del año, es más fácil sentir el compromiso con el judaísmo, dar ese pequeño paso que previamente parecía tan duro.

En la Tefilá de Musaf de Rosh Hashaná y Iom Kipur dice que la Tefilá, la Tzedaká y la Teshuvá rompen los malos decretos. Vemos que Hashem quiere que nos preocupemos por el otro, así como Él está preocupado por nosotros. Aprovechemos que nos faltan 37 días y aumentemos en Mitzvot y Tzedaká.

Esto es lo que nos viene a enseñar la Torá con este pasuk: “No endurecerás tu corazón” y “no cerrarás tu mano a tu hermano necesitado”. Antes de Elul preocupémonos por ver qué le falta al otro y estar atento a sus necesidades. Empecemos a pensar y a reflexionar: ¿Qué hicimos con este 5780? ¿Qué Mitzvot nos faltaron hacer? ¡Todavía estamos a tiempo de aumentar!

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