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Y nuestros ojos no vieron

Y nuestros ojos no vieron

Sivan Rahav Meir 

24 de agosto de 2020

Hay un fenómeno preocupante: en esta época de pandemia del coronavirus ha aumentado de manera significativa el número de personas solas que fallecen en sus hogares, sin que nadie se dé cuenta. Desde el principio del año se han encontrado más de 70 personas que han fallecido así aquí en Israel.  

Voluntarios de Zaka sólo llegan unos días después, la mayoría de las veces debido a información dada por los vecinos y de los cuidadores del fallecido. Ellos cuentan sobre la sensación que tienen al entrar en un lugar donde reina la soledad. Sin que un vecino que golpee la puerta de vez en cuando para saber cómo están, sin una llamada de alguien que se interese o que tenga la curiosidad de saber cómo está y le desee un Shabat Shalom, sin que haya alguien que sabe que aquí vive alguien y sin que nadie sepa que él ya no está. 

En Shabat leímos en Parashat Shoftim sobre el hecho en que se encuentra un cadáver y no está claro quién fue el responsable de su muerte. Los ancianos de la ciudad deben acercarse a un rio, ofrecer un sacrificio, lavarse las manos y luego declarar: “Nuestras manos no derramaron esta sangre, nuestros ojos no vieron”. ¿Cuál es el significado de esta ceremonia? Nadie podría pensar que los sabios ancianos de la ciudad pudieran haber asesinado al hombre. A pesar de ello hay el temor que en su ciudad no se hayan preocupado de manera adecuada de la persona ahora fallecida, y esto si hace parte de sus responsabilidades: ¿Habremos construido una ciudad en la cual no hemos prestado atención a su soledad y lo hemos abandonado? ¿Somos nosotros, indirectamente responsables de la tragedia? 

Esto no sucede hoy en día, pero el mensaje aun hace eco: Es inaceptable que haya personas “transparentes”, que viven solas y mueren solas. Esta ceremonia, llamada “Eglá Arufá” nos recuerda que es nuestra responsabilidad el estar pendiente, en todo momento, y en especial en la situación presente.  

El alejamiento social que nos impone el coronavirus ahora no debe traducirse en olvido y separación entre personas, así como hay aquellos que necesitan comida, igualmente hay personas necesitadas de atención.

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