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Cómo disfrutar de este mundo

Cómo disfrutar de este mundo

Rabino Francis Nataf

25 de agosto de 2020

Rabino Nataf

En la parashá de esta semana, encontramos una de las dos Mitzvot por las que se nos promete alargar los días de vida: enviar a una madre ave que está con sus pichones. El otro, honrar a los padres, se encuentra en los Diez Mandamientos. Sin embargo, la Guemará (Kidushin 39b) desafía esto basándose en una historia documentada de alguien que murió mientras cumplía ambos mandamientos juntos. Como resultado, la Guemará se ve obligada a concluir que la duración de los días mencionados en el versículo es en realidad una alusión al mundo venidero, y no a vivir una vida larga en este mundo.

Netziv, sin embargo, señala que esta conclusión no es la única posible. Más bien, se puede encontrar una respuesta alternativa si se profundiza en la naturaleza de la recompensa personal. Comienza con la suposición tácita de que Di’s siempre tratará de beneficiarnos tanto como sea posible. Basado en esa idea, escribe que el momento de la recompensa de una persona dependerá de su actitud hacia el cumplimiento de las Mitzvot: Aquel que cumple los mandamientos para obtener recompensa y evitar el castigo, es mejor que los reciba en el mundo venidero, ya que no hay placer tan grande como el que experimentaremos entonces. Pero aquel que sirve principalmente por amor a Di’s tendrá más que ganar si tiene más tiempo en este mundo. Porque en el próximo mundo, realmente no hay nada que podamos hacer por Di’s. Si bien es probable que aun experimente amor por Él, el don que acompaña al amor ya no estará disponible para nosotros. Para Netziv, el resultado es que el incidente descrito en Kidushin le sucedió a alguien que estaba sirviendo para recibir una recompensa. En el caso de tal persona, uno debe leer el versículo metafóricamente. Pero para la persona que sirve por amor a Di’s, el versículo sigue siendo literal.

(Este entendimiento le da a Netziv una respuesta a una de las declaraciones más paradójicas de los rabinos. A saber, en Avot 4:17, R. Yaakov dice: “Más preciosa es una hora de arrepentimiento y buenas obras en este mundo, que toda la vida del mundo venidero; y más preciosa es una hora de la tranquilidad del mundo venidero, que toda la vida de este mundo”. Netziv explica que la primera declaración se refiere a alguien que sirve por amor a Di’s, mientras que la segunda está hablando de alguien que sirve por deseo de recompensa).

Por supuesto, lo anterior genera una paradoja adicional. Resulta que los que más se benefician de este mundo son aquellos aparentemente menos preocupados por él. Pero tal vez sea menos paradoja de lo que podríamos imaginar. Tras una mayor consideración, nos damos cuenta de que el disfrute adecuado del mundo en realidad conduce al amor por Di’s e incluso lo fomenta. Como lo describe Rambam (Hiljot Yesodei HaTorah 2: 2), “Cuando el hombre reflexione acerca de Sus obras y Sus grandes y maravillosas criaturas, y contemple a través de ellas Su maravillosa, incomparable e infinita sabiduría, se llenará espontáneamente de amor [ de Di’s]”.

La emoción que uno siente al ver una puesta de sol majestuosa, oler la seductora fragancia de una rosa, escuchar música brillantemente melodiosa o saborear comida deliciosa idealmente debería generar el amor que Rambam describe tan bellamente. De hecho, puede ser una de las principales razones por las que estas cosas están diseñadas de esta manera.

Si ésta no es siempre nuestra experiencia, es más una declaración sobre nosotros que sobre la naturaleza de las cosas. Porque concentrarse sólo en el placer personal en esos momentos no sólo es artificial, es una oportunidad perdida. Reduce un momento naturalmente trascendente y lo convierte en algo trillado. (Decir una bendición antes de participar de muchos placeres es la forma de la halajá de ayudarnos a evitar tal trampa, al conectar el placer con el panorama más amplio que estamos describiendo).

No hay nada de malo, y en realidad todo está bien, en amar al mundo de Diós. Pero para ser significativo, debe ser un amor basado en una mayor conciencia y aprecio por Di’s. Porque en ese punto, se convierte en la herramienta para servirle como debe ser. Y una vez que hagamos uso de esa herramienta, se deduce que, en igualdad de condiciones, Di’s querrá darnos la recompensa adecuada por permanecer en este hermoso mundo el mayor tiempo posible.

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