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El dilema de la bicicleta

El dilema de la bicicleta

22 de setiembre de 2020

Gana un sorteo y decide no retirar el premio porque debe retirarlo en otra ciudad, pero su amigo logra que se lo envíen.

Pregunta

¡Buen día!

Ojalá nos puedan ayudar. Mi amigo Moshi y yo nos encontramos frente a un gran dilema. Hace dos meses compré una rifa a mi nombre, para ayudar económicamente a una sinagoga de otra ciudad. Se rifaba una bicicleta muy buena, y ¡la gané! Sin embargo, cuando me llamaron para contarme la gran noticia, me informaron que, para retirar el premio, debía ir personalmente. Eso implicaba para mí usar casi todo un día en viajes, y decidí, para mi pesar, dejar de lado el premio, y no ir a retirarlo. Cuando Moshi se enteró de lo sucedido, tomó el papel con el número ganador que yo había tirado, llamó a la sinagoga en cuestión, y pidió el premio. Con su inteligencia, hizo lo que a mí no se me había ocurrido: argumentó que, ya que habían decidido organizar un sorteo, y que además habían participado jóvenes de otras ciudades, lo correcto era que enviaran la bicicleta a domicilio, aunque sea en otra ciudad. En la sinagoga aceptaron el argumento, y decidieron enviarle la bicicleta a Moshi.

Sin embargo, los organizadores del sorteo tenían anotada mi dirección, y pocos días después, ¡me llegó la bicicleta a mi domicilio!

Y aquí es donde aparece nuestra pregunta: Moshi dice que la bicicleta es de él, ya que yo tiré el papel de la rifa desestimándola, y lo agarró él. Además, argumenta que el único motivo por el cual enviaron la bicicleta es porque él llamó por teléfono y los convenció de que debían hacerlo. Por otro lado, yo digo que –si bien es cierto que me desentendí del premio-, la rifa originalmente la compré yo para mí, y me desentendí de ella solamente porque me equivoqué en pensar que no me la enviarían a mi domicilio, pero si yo hubiera sabido que me la enviarían a mi domicilio, nunca hubiese tirado el papel, y obviamente hubiese reclamado el premio. O sea: me desentendí de la rifa por error. ¿Podrían ayudarnos a resolver qué debemos hacer?

Respuesta

Aunque hayas tirado el papel del sorteo con el número ganador, e inicialmente te hayas desentendido del premio, por cuanto que el papel del sorteo estaba a tu nombre desde el inicio, y la sinagoga lo registró para ti, el ganador del premio eres tú. El hecho de que tu amigo Moshi lo haya agarrado y haya llamado, no lo hace merecedor del premio, ya que el mismo es intransferible.

Si el papel del sorteo hubiera sido sólo un número -sin nombre u otro dato que lo asocie a tu persona-, entonces sí habrías perdido tu derecho al premio, pero en un caso como éste, en ningún momento el premio dejó de pertenecerte.

Ahora bien, es cierto que, si Moshi no llamaba y los convencía, en este momento no tendrías la bicicleta. Sobre esto podríamos preguntarnos si no deberías darle una comisión a Moshi, ya que él te facilitó que finalmente te enviaran el premio. Sin embargo, por cuanto que en tu ciudad no es normal ni frecuente que se paguen comisiones por facilitar que se entreguen premios ganados en sorteos, entonces tampoco le corresponderá una comisión a Moshi.

No obstante eso, por cuanto que Moshi se molestó en realizar el llamado y convencerlos, es correcto que le des un dinero por su molestia. En este caso será el dinero de la llamada y del tiempo que utilizó para la misma.

Querido lector: nuestros sabios nos enseñan que nunca debemos aprender
una Halajá a partir de otra que aparenta ser igual o similar. Por favor,
no saques conclusiones de los casos aquí presentados; dirígete a tu Rabino
para clarificar qué debes hacer tú en tu caso.

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Edición para Refuá Shelemá de haRab. Eliahu ben Miriam Rivka.

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