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Escuchar y aliviar

Escuchar y aliviar

Sivan Rahav Meir 

Ayer escuché sobre una madre de niños pequeños que también es maestra. Ella trata de dar una clase por zoom a su salón de primer grado (una hazaña imposible) y al mismo tiempo conectar a sus hijos con la maestra del jardín de niños (otra hazaña imposible).  

Escuché sobre una niña la cual, momentos antes de su reducida ceremonia de Bat Mitzvah, que llevarían a cabo en el jardín de su casa, tuvo que entrar en cuarentena a causa de una amiga que estaba contaminada con el virus. Por supuesto, éstas son pequeñas historias frente a las historias de aquellos que están desempleados, enfermos o que han fallecido. 

¿Qué podemos hacer nosotros frente a situaciones adversas como estas?  

El Libro de Job nos cuenta sobre un hombre que se enfrentó a innumerables catástrofes. Job perdió todas sus posesiones, su salud, sus hijos y cuando sus amigos trataron de ayudarlo y compadecerlo él les dijo la siguiente frase: “Escuchen con atención mis palabras; y que sea éste vuestro consuelo.” O sea, el mero hecho de que escuchen sobre mi situación adversa es consuelo para mí. No me hablen y traten de explicar, sino que escuchen de verdad, escúchenme, de esta manera me consolarán.  

Nosotros no podemos donar dinero a todos y resolver los problemas de todos, pero lo que podemos hacer, por lo menos en estos días, es escuchar y con ello traer consuelo, alivio y fortaleza.

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