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Sorry si te hice algo…

Sorry si te hice algo…

Daniela Lowinger

25 de setiembre de 2020

Es muy común, en los días pre Yom Kippur encontrarse con mensajes de whatsapp, emails o frases habladas directamente por familiares, amigos o conocidos que dice algo así: “Sorry por si hice algo que te hirió”. Es una frase cliché como las tantas frases que repetimos años tras años en determinadas fiestas o situaciones.  

Me imagino que esto sucede por la costumbre o la obligación de entrar al día más sagrado del año, donde esperamos ser perdonados por el Señor del Universo por todas nuestras faltas, estando seguros de que nadie guarda rencor por algo que hicimos voluntaria o involuntariamente y que les haya ocasionado dolor, decepción o tristeza.   

Lo hacemos para estar con nuestra conciencia limpia. Lo hacemos por nosotros, no por el próximo. 

¿Cuál es la razón de pedir perdón?

En principio, sabemos que no somos perfectos y que podríamos haber herido a alguien. Y como la relación que tenemos con esta persona es importante para nosotros, es igualmente importante estar seguros de que se mantenga así, e inclusive que florezca. 

Tomamos como modelo la relación que quisiéramos tener con Hashem, sabiendo que cometemos constantemente faltas y en los 10 días de Teshuvah tratamos de reparar cualquier error. Así que igualmente actuamos bajo el mismo principio con nuestros familiares y amigos.   

Pero… ¿Cómo es el proceso de reparación? Tomemos como ejemplo la rotura de un vaso. Empezamos primero evaluando el daño, después, juntamos las piezas y buscamos la forma de volver a unirlas, y finalmente, como no queremos que el objeto se vuelva a romper tratamos de entender la razón de la rotura, para evitar que vuelva a suceder.  

Toda falta en nuestra vida sólo se repara a partir del aprendizaje que obtenemos a partir del daño causado, aprender a evitarlo, no caer en él una y otra vez. 

De allí que me pregunto la razón por la frase tan común que escuchamos y leemos antes de Yom Kipur: “Si te hice algo…”.

¿Qué aprenderías con esta pregunta si desde el principio no te preocupas en saber si hubo algo en la relación que causó una separación, un dolor o una decepción? ¿Cómo evitaría que una situación inadecuada de tu parte volviera a suceder, si solamente has pedido que te perdonaran, sin saber si hay algo a ser perdonado? 

Creo que la mejor opción sería, por lo menos, decir: “No sé si hice algo que te causó malestar, pero me gustaría saber si así fue”. Solamente al saberlo podré reparar mi falta y hacer todo lo necesario para que no vuelva a suceder.  

En caso contrario, si nos quedamos en la formula trillada: “Perdón si te hice algo” seguramente volverá a suceder en el futuro, ya que ni tuviste el interés en saber -desde un principio- qué pasó ni que acciones podrás tomar en el futuro para que no se repita. 

Esta enseñanza es clara en un pasaje de la Torah que nos habla del encuentro de Yaakov a su retorno a Canaan con su familia y el encuentro con su hermano Esav.  

En este encuentro, Esav abraza a Yaakov, pero el mismo percibe más allá de este abrazo que la relación entre él y su hermano no ha sido reparada. En ningún momento discuten el hecho que los había separado y los había dejado en malos términos.  

Dicen los comentaristas que Yaakov no vio en Esav una mirada que buscara la reconciliación, el perdón; aun había en él resentimiento y odio.  Por esto decidió seguir su viaje hacia Sucoth, localidad donde se instaló. Y esta separación entre dos hermanos gemelos dura hasta hoy. Cuán fácil hubiese sido discutir el asunto. ¿Qué hubiera sucedido si cada uno hubiera presentado su punto de vista, sus razones, y buscara cruzar el puente que lo separaba de su hermano e ir a su encuentro? Estoy segura que nuestra historia hubiera sido muy diferente. 

Buscar el perdón de verdad es ponerse en los zapatos del otro, es entender su punto de vista, aunque no necesariamente compartirlo. Pero haciendo sentir al otro que estamos buscando una verdadera reparación y no simplemente aquietar nuestra conciencia.  

Cuando podamos dar estos pasos en dirección a nuestro prójimo, no hay duda que Hashem lo hará en nuestra dirección. 

Aquel que se llena de valor para dar este paso, para reparar cualquier situación bein Adam le javeró (entre el hombre y su prójimo) podrá pararse frente a D-s en este Yom Kipur con un corazón tranquilo, y con humildad de haber reconocido sus fallas, y con ello pedir a Hashem que le brinde el perdón.  

Gmar Jatimá Tová

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