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Un Iom Kipur histórico

Un Iom Kipur histórico

Sivan Rahav Meir 

29 de setiembre de 2020

El rezo de “Kol Nidrei” lo escuchamos en un estacionamiento abierto. Jaim Adler, Jazán (Cantor) reconocido internacionalmente, el cual está acostumbrado a dirigir las oraciones en sinagogas más grandiosas y no entre cilindros de gas y buzones de correo. Luego de un breve rezo dijo que la última vez en la cual se le solicitó acortar su rezo también fue en ocasión de Iom Kipur. En 1973 se le acercó el gabai (director de la sinagoga) en medio del rezo y le pidió que apurara el rezo ya que había estallado la guerra. Y luego a él también lo llamaron para ir a luchar. 

Las oraciones de Shajarit y Musaf las recé en casa, cerca del aire acondicionado, alejada del sol. Desde la ventana vi una imagen extraña: Gente cargando sillas plásticas, sentándose bajo alguna de las sombras que se encuentran esparcidas por el barrio. ¿Fue un Iom Kipur triste y patético o fue emocionante e intenso? Una cosa está clara, fue un Iom Kipur que no será olvidado. 

En el rezo de Minjá llamaron a mi esposo para que completara un minián para los vecinos que entraron en cuarentena poco antes del ayuno. Fue una de las muchas improvisaciones que han caracterizado estos días tan extraños. Diez hombres parados bajo la ventana, mirando al tercer piso. El vecino habló antes del rezo y dijo que hemos estado enfocados, una y otra vez en nuestras oraciones sobre el coronavirus. Exclamamos en voz alta las palabras: “Nuestro Padre, nuestro Rey, aleja la plaga de tu heredad”. Pero más bien debemos pedir por la Redención completa, por un mundo completamente arreglado y no contentarse con oraciones que piden por que se descubra una vacuna. 

El rezo de Neilah estuve en un parque público. Cuando ya estaba oscuro el desafío fue encontrar en lugar donde hubiese algo de luz, bajo un farol de calle y con todo aun mantener la distancia entre las que estuviésemos rezando. Pero tener el cuidado de no tropezarse con los juegos de los niños que se encontraban esparcidos por la calle.  

Al final de la calle vi a la Profa. Raanana Meridor, de 97 años, mujer querida en Jerusalem. Todos los años, desde la liberación del Kótel, ella y toda la tribu Meridor caminan hacia el Kótel en este día. Este año, por primera vez en 53 años, el coronavirus mantuvo a esta “leona” cerca de su casa.  

Las personas salieron a los balcones, otros dejaron de lado la carrera diaria o el sacar al perro para escuchar el shofar al finalizar el ayuno. Yaakov Bergman, residente del vecindario, se transformó, como muchos lo hicieron, en líder de rezo, en rabino y en orador por causa de los varios minianim (grupos de rezo) que se crearon, le dijo al público que hay en el mundo dos modelos de Teshuvá (arrepentimiento), de mejoramiento: Abraham nuestro Patriarca cambió su vida por sí mismo, a partir de la reflexión, sin ninguna influencia externa. Ioná, el profeta, del cual leemos su historia en Iom Kipur, se “despertó” después de haber sido expulsado del barco en que se encontraba, por causa de las fuertes olas y de la tormenta en el mar. Hasta más o menos medio año vivimos una vida tranquila, sin tener ninguna intención de hacer algún cambio. El coronavirus es la tormenta que sacude nuestra vida. Esta es una oportunidad para despertar, mejorar, pensar en qué debemos reparar.

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