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¿Cómo devolvemos el esplendor a la corona?

¿Cómo devolvemos el esplendor a la corona?

Sivan Rahav Meir

21 de octubre de 2020

Hoy se cumplen siete años desde el fallecimiento del Rav Ovadia Yosef. He aquí algunas pequeña s- grandes historias sobre él y su legado:

  • Cuando subía al estrado para hablar, miles se paraban y lo aclamaban y durante largos minutos cantaban y bailaban en su honor. Sus ayudantes más cercanos cuentan que al subir al estrado para dar un discurso, él se susurraba a sí mismo: “Ovadia eres polvo y cenizas, Ovadia eres polvo y cenizas”. Un recordatorio constante para no deslumbrarse del honor, de la publicidad y de las alabanzas que recibía.
  • Con mis propios ojos lo vi, cierta vez, llorar frente a miles de personas al decir: “Un millón de niños judíos en Israel y en el mundo no saben recitar el Shemá Israel” con ojos llenos de lágrimas. El saber que este conocimiento esencial no es la norma para muchos, le dolía enormemente. De allí que la misión de su vida fue, no solamente el estudio personal sino también la difusión, el esparcir hacia afuera y vio en esto la razón de su éxito. “Si he tenido el mérito de entender algo en la Torá, esto solo ocurrió porque me esforcé para que otros puedan entender la Torá.”
  • Uno de sus hijos contó: “El primer día en la sala del hospital, luego de haber sido internado, vimos que él estaba muy preocupado. Le preguntamos qué pasaba y contestó: ‘Estoy sin mis libros’. Nos apresuramos en traerle algunos volúmenes de Guemará para que se sintiera mejor.”

Su entierro fue un evento público de grandes proporciones en Israel. Vi a casi medio millón de personas y luego escuché una explicación de su hija Rivka: “Cuando éramos niños peleábamos en voz baja para no molestar el estudio de Torá de nuestro padre. A tal punto y a pesar de ello, había una cosa a la cual él se dedicó más aún que a la Torá, y estos fue a las personas. Y el público le retribuyó con amor por sus 93 años de entrega. El lloraba con las mujeres estériles, les daba fortaleza a desempleados y a aquellos que estaban pasando por un mal día, bendecía con cariño a niños que tenían dificultades en los estudios. Esto pareciera ser exagerado, pero hemos tratado alguna vez de calcularlo y creemos que nuestro padre, durante años aconsejó y le dio apoyo personalmente a cientos de miles de personas.”

En su memoria.

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