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¿Cuál es la solución?

¿Cuál es la solución?

Sivan Rahav Meir

23 de octubre de 2020

Esto no funciona. La porción de esta semana, parashat Nóaj sigue describiendo el fracaso de la Humanidad. Los hombres pecan, roban y traicionan y D-s vuelve a empezar de nuevo.

Sólo Nóaj y su familia entraron, por causa del diluvio, al arca para salvarse. Nuestros sabios, a través de la historia, expresan su decepción. ¿Por qué Nóaj no hizo algo para salvar a toda su generación? ¿Cómo puede ser que él sólo se preocupó por sí mismo y no rezó y suplicó a D-s y no le llamó la atención a las personas que cambiaran su forma de actuar?

Luego de este episodio aparece la historia de la Torre de Babel. Toda la Humanidad se une para erigir una torre suntuosa, supuesta a alcanzar los cielos. Ellos querían dominar, conquistar, hacer de sí mismos dioses. Ellos veneraban la tecnología, la capacidad de innovación del hombre sin dejar ningún espacio al Creador. ¿Cuál es la solución?

La respuesta aparecerá en la próxima parashá con Abraham nuestro patriarca. El enmienda el pecado de Nóaj y revela una gran capacidad de preocuparse por el prójimo. Cuando D-s quiere destruir Sodoma él no se queda callado e inclusive se molesta y discute, ya que es así como se comporta un verdadero creyente.

Cuando su generación peca él no se desentiende y sólo se preocupa por sí mismo, sino que los educa con amor y paciencia. En vez de construir una Torre de Babel el construye una simple carpa, abierta para cualquier invitado. Un hogar que es todo bondad y hospitalidad.

La Torre de Babel se derrumbó, pero la carpa de Abraham existe hasta nuestros días a través de su descendencia.

Los constructores de la Torre de Babel trataron de hacer algo para enaltecerse y sus nombres desaparecieron. Pero el nombre de Abraham llega a la eternidad precisamente porque no buscó glorificarse a sí mismo, sino por haber vivido su vida con fe.

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