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Carta a mi entrañable amigo Shelomó Jaím Helueni ז”ל

Carta a mi entrañable amigo Shelomó Jaím Helueni ז”ל

Rab Shelomó Gabriel Buzali

3 de noviembre de 2020

Foto: De izquierda a derecha: En la puerta del negocio del Sr. Shelomó Jaím Helueni ז”ל, frente al ק”ק Sucath  David; Sr. Eliahu Lalo de Panamá y Shelomó Gabriel Buzali. Enero del 2020.

No sé cómo empezar y mucho menos como terminar estas palabras, para alguien que de seguro llorarán no sólo los que te conocieron, tus amigos, tus clientes, tus compañeros del Knis, los Rabaním que tanto contactos tuviste con ellos, tu Familia que tanto te quería, tus correligionarios del Guemilut Jasadím, los Mitpalelím del ק”ק Kahal Jaredím del Barrio Flores al cual concurrías a estudiar todos los días jueves, los Jueces Federales junto a todos los que tenían contacto con los diferentes Cementerios dentro y fuera del País, tu Compañero de Tareas que junto a Vos se ocupaban de rescatar a fallecidos Iehudím enterrados en Cementerios Extracomunitarios dentro y fuera del País.

¡Oy Lalo! ¿Quién podrá reemplazarte?

¿Quién será el gran experto como lo eras vos, en estos temas tan impopulares en los cuales nadie quería entrometerse?

אנשי אמונה אבדו 

Lalo querido amigo. ¿Cómo poder olvidarte?

No sólo los vivos te lloran, sino incluso los muertos mal enterrados, los que tanto te preocupaste por ellos para que puedan descansar en paz.

Cómo te alegrabas cuando lograbas convencer a los familiares, jueces federales y tantos otros, por ocuparte por los que nadie se preocupaba. 

מי יתן לנו תמורתו  ?

Cómo te alejabas del Majlóket -disputas-.

Qué respeto tenías por los Jajamím.

Incluso que tu salud peligraba, te arriesgabas para beneficiar a aquellos por los que nadie se preocupaba. 

No podemos olvidar los grandes donativos que conseguías para Guemilut Jasadím.

Recuerdo perfectamente bien cuando me llamaste para que ponga especial empeño en la enseñanza de tu querido nieto, el cual lleva tu mismo nombre. 

Hacías todo con buena onda y siempre con una sonrisa. 

Sólo Boré Olám conoce el por qué te quiso tan temprano consigo. 

Lalo, ¿sabés? todos te lloran, dejaste un enorme hueco muy difícil de cubrir. 

Me hubiese gustado despedirme de Vos con un enorme abrazo. 

Te reciben en el Shamaim enormes Zejuiot y tu querida Hija Denise ע”ה la cual se fue en su niñez, y todos los desconocidos Niftarím עליהם השלום que tanto hiciste por ellos.

Te sentabas con nosotros en la misma fila del ק”ק Sucath David, ahí te veíamos siempre, pero ahora con todos los Zejuiot que te llevaste, quizás nunca podremos saber qué alturas has alcanzado. 

Sólo HaShem lo sabe.

AQUÉL que tanto amaste y al cual siempre invocabas; el Tehilím que siempre leías aquí en la tierra, ahora de seguro lo estás leyendo junto a todos los Tzadikím.

Y junto a vos están todos los que tanto te preocupaste aquí por ellos en este mundo. 

¡Lalo! Querido amigo: Vos sabés qué difícil es mantenerse como Iehudí aquí. 

Ahora que te encontrás en Olám HaEmet, pedíle a HaShem que acelere la Gueulá.

Por favor, Basta de galut.

Queremos la Gueulá ya y con ella el Tejiat HaEmet.

Pedí por todos nosotros por favor. 

Lalo, sabelo, que conocí a varios que hicieron mucho por la Comunidad, pero ¿Quién como vos?

Te pido perdón por haber sintetizado muy brevemente tu grandioso accionar. 

Ya que hay muchísimo que conseguiste que sólo HaShem sabe lo que pudiste lograr.

Sólo me resta decirte: 

¡Te llevaste todos los zejuiot!

Muchísimas gracias por todo lo que hiciste por el bien de todo el judaísmo.

De tu amigo:

Shelomó Gabriel Buzali.

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