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La bendición de Iaacob

La bendición de Iaacob

Rab Abraham Twerski

1 de enero de 2021

El Talmud (final de Uktzin) dice que el único recipiente que puede contener bendiciones es Shalom (paz). Antes de darles sus bendiciones, Iaacob señaló dos veces la importancia de estar juntos, de reunirse. La fragmentación y las divisiones pueden frustrar las mejores bendiciones.

Es importante mencionar que, en la bendición a sus hijos, Iaacob se refirió a sus dos nombres, Iaacob e Israel. El fue llamado Iaacob porque cuando nació él tomó el talón (ekev) de Esav. El nombre Iaacob, en consecuencia, representa la persona al nacer, su identidad genética y su potencial. El nombre Israel le fue dado luego de enfrentarse con el ángel y vencerlo; Israel significaría: “Te enfrentaste con la Divinidad y con el hombre y te sobrepusiste a ambos” (Génesis 32:39). Israel, en consecuencia, representa los logros de Iaacob, su capacidad de dominar sobre las fuerzas del humanas y superiores.

Es de interés señalar que no encontramos bendiciones expresas en las palabras de Iaacob. Más bien, él parece estar describiendo las cualidades de cada uno de sus hijos. La Torá en realidad nos dice precisamente eso: “El los bendijo, cada uno conforme a su propia bendición”.

Iaacob conocía a sus hijos. El los instruyó para que cada uno desarrolle y cumpla su propio potencial, maximizando sus talentos naturales, habilidades y fortalezas de carácter con las que cada uno fue creado.

Esta es la mejor bendición. Iaacob no los bendijo con riqueza u otra adquisición externa. Esto último no sería una bendición en absoluto. La bendición verdadera para una persona es que alcance su máximo potencial.

Esta es una importante enseñanza para los padres. Muchas veces los padres fijan sus pensamientos en qué es lo que ellos quisieran que sean sus hijos, no tomando en consideración los intereses del niño y sus capacidades. Todos los progenitores quieren lo mejor para sus hijos. Sin embargo, ellos podrían pensar que saben qué es lo mejor para el niño, en tanto lo que ellos realmente desean es que sus hijos cumplan las aspiraciones de ellos mismos con respecto a sus hijos. El patriarca nos enseña que tenemos que conocer a nuestros hijos y ayudarlos a desenvolverse y alcanzar su verdadero y exclusivo personal.

En estas pocas palabras, Iaacob trae la esencia de la bendición: fraternidad, trabajar en alcanzar los logros (Israel) y desarrollar las habilidades innatas al máximo (Iaacob).

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