728 x 90

El límite de las langostas

El límite de las langostas

Zera Shimshon

“Porque si tú te rehúsas a dejar salir a Mi pueblo, en ese caso, mañana enviaré langostas dentro de tus límites (10:4). A esto el faraón respondió: “Yo veo que el diablo está delante de vuestros rostros” (10:10).

El Midrash (Shemot Rabbah 13:4) afirmó que Hashem le estaba diciendo a los egipcios que las langostas iban a permanecer estrictamente dentro de los límites y no entrarían en el territorio vecino de Jam. Con respecto a esto, está escrito (Yeshayahu 26:9): “Cuando hay juicio sobre la tierra, ellos aprenden justicia”. La plaga de las langostas aclaró todas las cuestiones acerca de los límites exactos de Egipto y Jam.

El Midrash parece insinuar que sólo la plaga de las langostas podía resolver las cuestiones limítrofes. ¿Cómo es esto? Mitzraim había sido golpeado con sapos, piojos y animales salvajes. No hay dudas que éstos sólo se movieron libremente dentro de Egipto. Entonces, ¿por qué las naciones no pudieron resolver sus disputas limítrofes hasta que ocurrió la invasión de las langostas?

En las primeras siete plagas, las áreas judías del territorio egipcio no se vieron absolutamente afectadas, lo cual significa que la cuestión no se había tratado. No había sapos ni piojos en esas áreas; por lo tanto, no había forma de establecer dónde comenzaban y terminaban los límites. Los saltamontes, por otro lado, sí ingresaron en las áreas que los judíos consideraban como sus casas.

La razón para esto era simple. Los tipos de langostas que eran kosher volaban cerca de las casas de los judíos para permitirles a los Bnei Israel cazarlas y comerlas. De esta forma, cuando las langostas invadieron cada rincón de la tierra, fueran extremadamente precisas de no poner incluso un solo pie en la tierra de Jam, dejando clara evidencia sobre cualquier disputa limítrofe que pudiera existir.

Ahora entendemos por qué el faraón dijo: “Yo veo que el diablo está delante de sus rostros” a los Bnei Israel justo por esta plaga. Cuando él entendió que las langostas estarían en todas partes, incluso en las áreas ocupadas por los judíos, él lo consideró un mal presagio, no sólo para los egipcios sino para los judíos también. Esta es la razón por la que él les dijo: “Mira, esta plaga te está golpeando también a ti. El diablo está delante de vuestros rostros”.

No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes que el se diera cuenta de la realidad.

Mientras era verdad que algunas de las langostas entraron en las zonas habitadas por los judíos también, ellas se ofrecieron como una fuente de alimento y fueron disfrutadas con mucho placer.

Los egipcios, por otro lado, perdieron todo lo que les había quedado en sus campos luego del granizo y no pudieron seguir reclamando ninguna porción de tierra perteneciente a sus vecinos.

*Zera Shimshon. El libro. Las historias. La Segulah.

Noticias Relacionadas