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EMT musulmán y judíos salvan la vida de mujer discapacitada

EMT musulmán y judíos salvan la vida de mujer discapacitada

David Israel

Foto: Murad Barhom

El lunes por la mañana, una mujer discapacitada, de 42 años, perdió el conocimiento y se derrumbó en un centro de atención cerca del kibutz de Ma’aleh HaHamisha, junto a la carretera Jerusalem-Tel Aviv. El personal médico del centro inició la reanimación cardiopulmonar y llamó a los servicios de emergencia para solicitar asistencia.

El voluntario de United Hatzalah, EMT Murad Barhom, fue uno de los primeros en responder al incidente y fue alertado de la emergencia. Murad, un árabe musulmán, ha vivido en el Kibbutz Kiryat Anavim durante casi 40 años y no es ajeno a trabajar junto con sus vecinos judíos por un objetivo común.

Murad corrió a su vehículo todo terreno, que mantiene cerca de su casa, y recorrió la corta distancia desde el Kibbutz hasta el centro de cuidados por caminos de tierra a través de campos y bosques para llegar más rápido a su destino. Tres minutos más tarde, llegó a las instalaciones y fue trasladado de urgencia a la habitación donde la mujer se había derrumbado. Murad intervino y se hizo cargo de las compresiones del personal médico residente.

Un minuto después, se le unieron Ofir Itzjak y Boaz Armuza, dos voluntarios judíos que viven en la zona y Ofir se hizo cargo de las compresiones, aliviando a Murad, quien le colocó el desfibrilador de Ofir que le dio tres descargas consecutivas a la mujer, intercaladas con compresiones continuas y asistida ventilación proporcionada por Ofir y Boaz.

Unos minutos más tarde, llegó una ambulancia móvil de cuidados intensivos y descubrió que el pulso de la mujer acababa de regresar. Murad, Ofir y Boaz ayudaron al equipo de ambulancia a preparar a la mujer para el transporte y subirla a la ambulancia.

“Cuando llegó el equipo de ambulancias, nos dijeron que habíamos hecho un gran trabajo y que éramos responsables de devolverle el pulso”, dijo Murad después del incidente. “Es por este tipo de situaciones que me incorporé a esta organización. Nunca pensé que me convertiría en EMT. No disfruto sentarme y estudiar, disfruto haciendo cosas, disfruto trabajando y disfruto ayudando a la gente. La parte de estudio del curso me desanimó, pero hace unos años se ofreció un curso de capacitación y me dije a mí mismo que ésta es la forma en que puedo ayudar a quienes me rodean. Judíos, árabes, cristianos, todos. Terminé la parte de estudio, fue difícil, pero ahora estoy haciendo lo que amo y ayudando a los que me rodean, y no hay mayor sentimiento que ése”.

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