728 x 90

Tefilín

Tefilín

Sivan Rahav Meir 

Con gran emoción, nuestro hijo Natanel, empezó ayer a poner el tefilín al acercarse su Bar Mitzvá. 

Mi suegro, Eliav Meir, nos contó que, en la mañana, en Jerusalem, ayudó a su vecino de 95 años a ponerse sus tefilín. El ya no puede hacerlo solo. Desde allí, mi suegro vino donde nosotros para ayudar a su nieto, quien dentro de poco tendrá 13 años, a poner su tefilin ya que aún no sabe hacerlo solo. De hecho, nos dijo que el tefilín de un anciano y el de un niño transmiten exactamente el mismo mensaje: 

“Cuando un judío de cualquier edad y en cualquier estado empieza su día con los tefilín él toma las dos fuerzas más importantes en la vida y las dirige hacia la dirección correcta. La mano simboliza nuestra actividad práctica en el mundo y la cabeza simboliza el pensamiento y la imaginación. Al colocar tefilín en la cabeza y tefilín en la mano al comienzo del día, nos recordamos que debemos controlar tanto nuestras acciones como nuestros pensamientos durante el día. Después de todo, todos nuestros valores básicos como pueblo judío están escritos en los tefilín. Los valores con los que queremos estar asociados. Es probable que encontremos muchas tentaciones y distracciones a lo largo del día y pedimos no confundirnos y no cambiar lo que es importante por lo no esencial. Y buscamos esta lucidez y claridad desde los 13 años, hasta mucho después de los 95 años, con la ayuda de Hashem … Mazal Tov”.

Noticias Relacionadas