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Parashat Jaié Sarah – Extranjero y residente

Parashat Jaié Sarah – Extranjero y residente

Rab Naftali Espinoza, Rosh Yeshiva Pirjei Shoshanim Israel

El siguiente Divrei Torá, lo basaremos en los siguientes Pesukim de nuestra Parashá.

Está escrito en Bereshit 23:3-4:

וַיָּ֨קָם֙ אַבְרָהָ֔ם מֵעַ֖ל פְּנֵ֣י מֵת֑וֹ וַיְדַבֵּ֥ר אֶל־בְּנֵי־חֵ֖ת לֵאמֹֽר: גֵּֽר־וְתוֹשָׁ֥ב אָֽנֹכִ֖י עִמָּכֶ֑ם תְּנ֨וּ לִ֤י אֲחֻזַּת־קֶ֨בֶר֙ עִמָּכֶ֔ם וְאֶקְבְּרָ֥ה מֵתִ֖י מִלְּפָנָֽי

Avraham se levantó de al lado de su muerto y habló a los hijos de Jet diciendo: “Soy un extranjero y un residente entre ustedes; concédame un terreno para un lugar de entierro con ustedes, para que pueda enterrar a mis muertos delante de mí”.

Sobre le Pasuk “Soy un extranjero y un residente entre ustedes” Rashi lo explica así: “Un extraño que viene de otra tierra, pero me he establecido entre ustedes. Y una explicación del Midrash es: si aceptas venderme la tierra, me consideraré un extraño y pagaré por ella, pero si no, la reclamaré como un colono y la tomaré como mi derecho legal, porque el Santo, Bendito sea, me dijo: (12: 7) “A tu descendencia doy esta tierra” (Génesis Rabá 58: 6)”.

Sod

Sobre el mismo Pasuk, el Abir Yaacov en su Séfer Pitujei Jotam nos trae la siguiente idea: El escribe que estos versículos pueden entenderse como una alusión al cuerpo y al alma.

El Arizal en el Arba Meot Shekel Kesef, pág.  97, explica que sabemos que al alma se le llama “hombre” mientras que al cuerpo se le llama “mujer”.

El alma anhela el próximo mundo y no tiene interés en las necesidades físicas del hombre, por lo que se ocupa de la Torá, las mitzvot y las Maasim Tovim. Indudablemente, una persona no puede adquirir la Torá ni hacer las buenas obras en este mundo sin auto-sacrificio, como dicen nuestros Sabios con respecto al verso en Bamidbar 19:14, “Un hombre, cuando muere en una tienda” – es decir, que cuando una persona se ve a sí misma como estando físicamente muerto en este mundo, sólo entonces podrá ser liberado de los señuelos del yetzer hará (Berajot 63b).

Esto se refleja en nuestras Tefilot todos los días al concluir el Shemoneh Esre, al decir “que mi alma esté hacia todos como polvo”.

El alma anhela esto, que el cuerpo se considere muerto porque, a través de esto, el alma puede acumular fácilmente más Torá y mitzvot. Por esta razón, los malvados se consideran muertos incluso durante su vida (Berajot 18b), porque el alma sólo reside dentro de una persona que se considera físicamente muerta en este mundo y que solo está interesada en el próximo mundo.

El alma es incapaz de residir en el cuerpo de una persona malvada, que está interesada sólo en el placer físico, y que vive sólo para servir a sus necesidades corporales. Sin alma, una persona puede tener la apariencia de estar viva, pero en realidad está muerta. Por lo tanto, los malvados son llamados muertos dos veces: una durante su vida y una segunda vez cuando parten de este mundo. Y es así como el alma siente una sensación de paz y felicidad cuando el cuerpo sigue su consejo y se considera muerto, porque esto le permite servir a Hashem sin obstáculos.

Es por eso, cuando el pasuk dice “Soy un extranjero y un residente entre ustedes”.  El alma les dice a las partes del cuerpo: somos tanto extraños como residentes. Aunque parezca que somos residentes en este mundo, en realidad somos extraños, porque hoy estamos aquí y mañana estamos en la tumba.

Por lo tanto, nuestra única esperanza es vernos a nosotros mismos como muertos durante nuestra vida en este mundo.  Al hacerlo, eliminamos nuestros deseos por los placeres de este mundo y nos volvemos capaces de acumular Torá y Maasim Tovim.

Shabat Shalom.

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