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14 mitos y verdades acerca de la alimentación kósher

14 mitos y verdades acerca de la alimentación kósher

Menachem Posner

1. Mito: La comida con certificado kósher está “bendecida” por un rabino

La mayoría de los alimentos kósher disponibles comercialmente llevan la marca de una agencia certificadora kósher, agencias representadas por rabinos que visitan fábricas y plantas de producción de alimentos. Hay una idea errónea común entre el personal de la planta de que el propósito del rabino es “bendecir” la comida.

Verdad: El mashguíaj es un supervisor

El rabino visitante es un mashguíaj, que significa “supervisor”. Su trabajo es asegurarse de que los alimentos que se producen contengan sólo ingredientes kósher, y que la producción se haga de una manera que se ajuste a la ley judía. Su visita no tiene nada que ver con dispensar bendiciones y, en cambio, sí con la recopilación de información.

2. Mito: “Glatt Kósher” significa “Súper Kósher”

La palabra “glatt” ha llegado a ser (erróneamente) utilizada para dar a entender que algo es perfectamente kósher, más allá de la sombra de una duda. Como tal, uno puede ver ocasionalmente una cafetería o supermercado promocionándose a ellos mismos como que venden “sólo glatt kósher”.

Verdad: “Glatt” se refiere a los pulmones de un animal

“Glatt”, que es la palabra ídish para “liso”, se refiere a la falta de adherencias en los pulmones de un animal. ¿Qué significa esto? Uno de los requisitos para que la carne sea kósher es que el animal esté en buen estado de salud antes de su faenamiento. Una forma en que esto se determina es revisando los pulmones de animales recién faenados en busca de agujeros, así como de adherencias, lo que implicaría que el pulmón había sido perforado y parcialmente curado o que se está desarrollando un agujero.

Entonces, ¿qué tan liso debe ser el pulmón? Hay diferentes estándares. Los animales cuyos pulmones son tan lisos que son aceptables incluso de acuerdo con los estándares más estrictos se conocen como “glatt”.

3. Mito: Las jirafas no pueden ser faenadas

Una parte integral del proceso kósher es la shejitá, en la que un cuchillo perfectamente liso (jalef) corta a través de la mayoría de la tráquea y el esófago de un animal.

Existe un mito común de que, aunque técnicamente es un animal kósher (ya que es rumiante y tiene pezuñas partidas), la jirafa no se puede hacer kósher porque se desconoce cómo realizar la shejitá en su larguísimo cuello.

Verdad: Las jirafas pueden, técnicamente, ser faenadas

Esta es una leyenda urbana clásica. El cuello extralargo sólo significa que hay un montón de espacio para hacer shejitá.

Entonces, ¿por qué no hay carne de jirafa kósher disponible comercialmente? La razón por la que no ves carne de jirafa en tu tienda kósher local es por la misma razón por la que no la ves en el carnicero no kósher de al lado: la jirafa no es ampliamente criada, faenada o vendida en ningún lugar.

4. Mito: El kashrut no es necesario ahora que somos más higiénicos

Existe la creencia persistente de que las leyes kósher, que requieren que sólo se coman animales sanos, se mantenga una separación estricta en la cocina y se rechace a los animales “sucios” como los cerdos, eran para ayudar a los primitivos hebreos antiguos a mantener la higiene. Por lo tanto, dice el argumento, lo kósher ya no es relevante en la era de la pasteurización y refrigeración, cuando somos perfectamente capaces de evitar que se descompongan.

Verdad: El kashrut es un precepto divino

Puede haber ciertos beneficios para la salud que vienen junto con alimentarse de forma kósher, y no hay duda de que los cerdos son generalmente sucios (y probablemente no tan saludables). Sin embargo, esa no es la razón por la que nos alimentamos de manera kósher. Nos alimentamos así sólo porque Di-s nos mandó hacerlo. Esta mitzvá está clasificada como un jok, algo más allá de nuestra comprensión limitada, que los hacemos si tiene o no sentido para nosotros.

5. Mito: Los peces no kósher se alimentan del fondo

Relacionado con el mito anterior, hay muchos que argumentan que la Torá no nos permite comer peces que se alimentan del fondo, que recogen toda la suciedad e impurezas que se encuentran en el fondo del agua.

Verdad: Un montón de peces kósher viven en la profundidad

El único requisito para que los peces sean kósher es que tengan aletas y escamas, independientemente de dónde vivan en el agua. En realidad, fue el grandes Najmánides quien señaló que muchos de los peces kósher viven más cerca de superficie, y argumentó que esto tiene un efecto positivo en los peces y, por extensión, en aquellos que los comen.

Sin embargo, no hay duda de que hay muchos peces kósher que se alimentan del fondo, incluyendo la carpa, con la que se prepara el tradicional gefilte. Al mismo tiempo, también hay muchos peces no kósher que viven más cerca de la parte superior.

6. Mito: El vino kósher es dulce y espeso

Durante generaciones, la selección de vinos kósher se limitó a cosas baratas que venían en botellas cuadradas y se vertían como jarabe para la tos. Esto llevó a la idea errónea de que existe un vínculo intrínseco entre la azucarada y la kashrut en lo que respecta al vino.

Verdad: Hay cientos de maravillosos vinos kósher

Durante generaciones, los judíos empobrecidos lucharon para comprar vino kósher para Shabat, y el vino barato, cargado de azúcar, era lo mejor que podían permitirse. Sin embargo, los tiempos han cambiado y el mercado del vino kósher ha crecido exponencialmente. Ahora hay vinos kósher para todos los paladares y de todos los precios.

7. Mito: La sal kósher es más kósher que cualquier otra sal

Si miras la etiqueta de la sal gruesa que se vende en tu tienda de comestibles, tal vez podrías pensar que es más kósher que cualquier otra sal. Después de todo, ¿por qué otra razón se llamaría “sal kosher”?

Verdad: No es más kósher que la sal de mesa

La sangre se extrae de la carne kósher a través de remojarla y luego cubrirla con granos de sal entrefina, que luego se enjuagan. Técnicamente llamada “sal para kosherizar”, esta sal es comúnmente etiquetada como “sal kósher”. Sin embargo, esencialmente no es más o menos kósher que cualquier otra sal en el mercado. La sal es un mineral, y la sal pura es, por lo tanto, siempre kósher. Algunas marcas de sal tienen un símbolo kósher en el paquete, y de esa manera sabes que una agencia de certificación kósher confiable está comprobando que nada se ha mezclado con la sal y que es 100% kósher.

8. Mito: Todas las frutas y verduras frescas son kósher

Aquellos que sólo están nominalmente familiarizados con los rudimentos de kósher —evitando ciertas carnes y manteniendo los lácteos y la carne separados— pueden creer que todas las frutas y verduras son kósher. Después de todo, ¿qué puede estar mal?

Verdad: Hay ciertas susceptibilidades

Generalmente es cierto que la mayoría de los productos en su verdulería son kósher, pero hay ciertas cosas importantes a tener en cuenta:

  1. Los insectos no son kósher. Esto significa que la lechuga, bayas y otros productos que son propensos a la infestación deben ser revisados a fondo en busca de insectos.
  2. Las frutas de Israel son susceptibles: los productos cultivados en Israel deben ser diezmados, y también hay que saber que la fruta no ha crecido durante los primeros tres años de vida de un árbol. Por esta razón, la fruta cultivada en Israel debe ser certificada por una agencia de buena reputación.

9. Mito: Los símbolos kósher con letras hebreas diminutas son los mejores

Hay más de 1 400 agencias de certificación kósher en el mundo hoy en día, dejando a muchos de nosotros rascándonos la cabeza cuando tratamos de determinar si un símbolo desconocido es confiable o no. Hay una idea errónea común de que los símbolos con pequeñas (a veces ilegibles) frases hebreas son los más confiables.

Verdad: Todo depende

Es cierto que muchas de las agencias con los más altos estándares, a menudo asociadas con comunidades jasídicas específicas, tienden a tener símbolos más ornamentados, que incluyen filigrana y letras hebreas, en marcado contraste con los símbolos minimalistas de las principales agencias norteamericanas.

Sin embargo, no todos los que contratan a un diseñador y registran una corporación son expertos en supervisión kósher. De hecho, incluso aquellos con las mejores intenciones y credenciales rabínicas impecables pueden fallar como supervisores kósher sin el conocimiento de la industria y la formación técnica necesarias para la comprensión de la producción moderna de alimentos.

En resumen, algunos de los símbolos ricos en adornos hebreos pueden denotar ciertos estándares más altos que los símbolos convencionales, pero esto debe determinarse caso por caso.

10. Mito: Puedes usar algo una vez sin tevilá

Antes de que un utensilio de vidrio o metal se pueda utilizar para manejar alimentos kósher, debe ser sumergido en un mikvá. Existe un pensamiento común de que el recipiente puede utilizarse una vez sin inmersión, pero debe sumergirse antes de ser utilizado por segunda vez.

Verdad: Ni una sola vez está permitido

Este mito puede haberse desarrollado a partir del hecho de que los recipientes desechables no necesitan ser sumergidos antes de su uso, lo que lleva a la gente a concluir que los platos reales también pueden ser utilizados una vez sin inmersión. El hecho es, sin embargo, que esto no tiene ninguna base en la ley judía.

11. Mito: “Taref” significa ‘prohibido’

Para muchos, “taref” se ha convertido en el término multifunción para referirse a todos los alimentos no kósher.

Verdad: Técnicamente, se refiere a un animal que no fue faenado

La palabra de raíz hebrea T-R-F significa “desgarrar”, refiriéndose a un animal que ha sido maltratado y por lo tanto está prohibido, ya que sólo los animales que han muerto a través de la shejitá son kósher.

También puede ser que no se haga shejitá en un animal que está herido o insalubre hasta el punto de que pronto morirá. Tal animal también se incluye bajo la rúbrica de terefá.

En lenguaje común, la palabra taref se ha extendido aún más (algo incorrectamente) para incluir todos los alimentos no kósher.

12. Mito: Todos los restaurantes veganos son kósher

Teniendo en cuenta que la mayoría de las sensibilidades a alimentos kósher involucran carne y leche, es lógico que la gente asuma que todos los restaurantes veganos son kósher. Después de todo, calculan, ¿qué podría estar mal?

Verdad: Este no es el caso

Si has estado leyendo esta lista desde el principio, seguramente recuerdas que las frutas y verduras kósher deben ser revisadas para detectar la infestación de insectos, algo que los restaurantes veganos no hacen. Pero hay otras consideraciones, incluyendo: los mostradores y utensilios deben ser kosherizados de cualquier residuo de alimentos no kósher, el vino no judío es perfectamente vegano, pero totalmente no kósher, y también hay consideraciones con respecto a la comida cocinada y horneada por los no judíos.

13. Mito: Puedes “plantar” cubiertos en la tierra para kosherizarlos

Hay una vieja creencia de que si un utensilio de carne se había utilizado con lácteos (o viceversa), debe ser “plantado” en la tierra durante varias semanas y luego puede ser utilizado de nuevo.

Verdad: Enterrar no es una forma válida de kasherizar

De hecho, hay una forma válida de kasherizar un cuchillo que implica meterlo en la tierra áspera diez veces, raspando así cualquier residuo no kósher que se le pueda haber adherido. Sin embargo, esta es una medida temporal que se limita a cuchillos perfectamente lisos que luego se utilizarán exclusivamente con comida kósher fría. No tiene nada que ver con dejar tu cuchara en tu jardín para que puedas usarla para revolver tu café.

14. Mito: Kósher es mucho más caro

Al considerar observar las leyes kósher, muchos lo postergan por el temor de que sus gastos en alimentos se disparen.

Verdad: La mayoría de los productos son iguales

La mayoría de los productos en el supermercado, aparte de carne y lácteos, tienen certificación kósher, por lo que te darás cuenta de que alimentarte de forma kósher no añadirá mucho a tus gastos en alimentos.

Es cierto que los productos de carne kósher (y lácteos jalav Israel) son más caros. Esto tiene sentido cuando se calcula que los empacadores de carne kósher necesitan desechar animales que encuentran que no son kósher y también deben contratar personal experto adicional y tomar medidas adicionales para hacer que los alimentos sean kósher y mantenerlos de esa manera.

Sin embargo, si varías tu dieta y comes una amplia gama de alimentos, es posible que encuentres que los cambios en tu factura de alimentos son relativamente pequeños.

(Jabad.org)

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