Sivan Rahav Meir
25 de octubre de 2020
“Entonces tuvo un sueño: Resulta que una escalera estaba apoyada en la tierra y su extremo superior llegaba al cielo. Y los ángeles de Elokim subían y bajaban”.
Este conocido versículo en la parashá de esta semana describe el sueño de Yaacov. Algunos comentaristas explican que Yaacov ve allí toda la Historia: los ángeles representan a los pueblos que suben y bajan: Babel, Persia, Grecia, Roma; todas las potencias desaparecieron y solamente los hijos de Yaacov -quien sueña el sueño-, siguen existiendo y floreciendo.
Otros comentaristas explican que ésta es una descripción de la naturaleza del hombre. Nosotros estamos compuestos de cielo y tierra y toda la existencia es un subir y bajar, armonizamos entre lo sagrado y lo mundano. Yaacov sale por primera vez de la casa que lo abriga y protege y va hacia la misión de su vida. El ve en el sueño no solamente la lucha nacional del Pueblo de Israel frente a sus enemigos sino la lucha constante que cada uno de nosotros enfrentamos a diario.
(En memoria del Mayor Itai Zayden, padre de cuatro niños y residente del Kibutz Shuval y del Cabo Lihu Ben Bassa los cuales perecieron ayer en un accidente de aviación durante un ejercicio del curso de pilotos, al estar entre el cielo y la tierra.)
















