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El valle de Dotán, antes y ahora

El valle de Dotán, antes y ahora

Sivan Rahav Meir 

18 de diciembre de 2020

Eitan Omar, geógrafo y guía turístico, compartió conmigo, esta semana, un fascinante detalle histórico el cual le cuenta a los excursionistas: los hermanos tiraron a Iosef a un pozo y luego lo vendieron en la región del Valle de Dotán.  

Las relaciones entre hermanos llegaron al odio, al caos y casi al asesinato. Los comentaristas explican que éste es el pecado más grave que aparece en la Torá en lo que concierne a la persona y su prójimo y que el mismo influye de manera negativa sobre nosotros hasta el día de hoy en lo que concierne las relaciones entre las diferentes tribus y sectores del pueblo.

Resulta ser que, en los días de la Segunda Guerra Mundial, otra tragedia estaba supuesta a ocurrir precisamente allí. Como es sabido, los ejércitos del enemigo nazi se acercaban a Egipto. Había razón suficiente para que la población judía en Israel estuviera muy preocupada.  

El Mufti Haj Amin el Husseini se había encontrado con Hitler en Berlín y juntos habían decidido exterminar a los judíos de aquella región del mundo. 

El periodista Haviv Canaan, describe en su libro “200 días de pánico” el plan operativo del Mufti: crear en Israel un gran campo de exterminio, como los que había en Europa.  

¿Dónde? En el Valle de Dotán. 

Los crematorios serían destinados para exterminar todo el Yshuv (la población judía en Israel) y también a judíos provenientes de los países islámicos de los alrededores. Desde Irak hasta Egipto.  

Aquellos que planearon borrar a los judíos del Medio Oriente perdieron. No se construyó un campo de exterminio aquí sino un Estado judío.  

Los guías que traen a los turistas al Valle de Dotán cuentan esta historia y cuentan también sobre el grito de Iosef en aquellos días, un grito de fraternidad entre las tribus. Un grito que aún resuena: “Por mi hermano pido”.

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