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Saber quién soy

Saber quién soy

Sivan Rahav Meir 

Hoy es primer día del mes de Kislev, un mes que es sinónimo de milagros, con la determinación judía, con el heroísmo y preservación de la identidad judía.  

Esta semana tuve el mérito de investigar sobre la siguiente historia: 

Hasta ayer Bernard Krutz no sabía quién era. Siendo niño pequeño, estuvo escondido durante el Holocausto en un orfanato, y después de la guerra no tenía idea de dónde había nacido, cuál era su verdadero nombre y quiénes eran sus padres. Simplemente no encontró a nadie. Así vivió hasta los 80 años, en Estados Unidos. Formó una familia y vivió toda una vida, sin saber cuál era su verdadera identidad. 

Su hija Lisa sugirió realizar una prueba de ADN y escanear las bases de datos de Yad Vashem para ver si algún pariente pudiera ser localizado y si era posible encontrar alguna relación adecuada. Encontró una prima en primer grado, que vive en Israel. Ahora ha llegado a Israel, para escuchar por primera vez las cosas más elementales sobre sí mismo: su nombre es Berl, y es el hijo de Avraham-Yehuda y Reisel Szczecki. 

“Después de 80 años, sé finalmente quién soy y cuál es mi familia”. Así dijo ayer, luego del encuentro con su prima, que ocurrió en Modiin. “De mi parte, la guerra sólo terminó ahora, ya que todos estos años luché contra el sentimiento de vacío”. 

Hay aquellos que tratan de deshacerse de ideas como la tradición, la familia y la conexión intergeneracional. Algunos le habrían dicho que se rindiera hace mucho tiempo. Pero quien finalmente lo conectó, después de todos estos años, con las generaciones pasadas, fue en realidad su hija, la generación futura. Fue su hija quien trabajó tan duro para encontrarle la conexión con su pasado.  

Nunca es demasiado tarde para saber quién eres y dónde te encuentras dentro de la gran historia judía. 

Buen mes. 

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