Rab Salo Michán M.
Señalemos algunos antecedentes: debido a que Moshé siempre estaba listo para recibir profecía, en todo momento debía hallarse ritualmente puro, lo cual implicaba evitar las relaciones con su esposa. Este tema íntimo permaneció como un asunto privado hasta que Miriam se enteró a causa de un comentario casual de Tziporá. Sin comprender que Di’s había ordenado a Moshé alejarse de ella y sintiendo que se trataba de un agravio injustificable hacia Tziporá, Miriam compartió esa información con Aharón (su hermano), quien estuvo de acuerdo con ella. Miriam y Aharón criticaron a Moshé argumentando que, por ser ellos también profetas y llevar una vida marital normal, Moshé también podía hacerlo.
Miriam criticó a su hermano Moshé y, en consecuencia, sufrió de Tzaraat (una enfermedad similar a la lepra) por hablar lashón hará. La Torá nos cuenta lo siguiente: Miriam y Aharon hablaron contra Moshé por causa de la mujer Cushí que él había tomado por esposa… Ellos dijeron: “¿Acaso Di’s sólo habló con Moshé [en profecía]? ¡Él también habló con nosotros!”.
Y Di’s oyó… Él dijo: “Ahora escuchen mis palabras: si entre ustedes hay profetas, yo me presento ante ellos en visiones, les hablo en sueños. Pero no es así con Mi siervo Moshé, quien me es fiel en gran manera. Con él hablo cara a cara; con una visión clara y no con acertijos. ¿Por qué entonces se han atrevido a hablar contra mi siervo, contra Moshé?”.
“Di’s se enojó con ellos y se retiró. Y cuando la nube se retiró del Tabernáculo, Miriam estaba blanca como la nieve, con Tzaraat. Aharón miró a Miriam y he aquí que ella tenía Tzaraat… Miriam fue alejada del campamento durante siete días y el pueblo no partió hasta que Miriam fue traída de regreso.”
Sobre esto dice la Torá: “Te cuidarás escrupulosamente de la llaga de Tzaraat… Recuerda lo que Di’s hizo a Miriam en el camino después de haber salido de Egipto”.
Explica el comentarista Rashí: “Recuerda…: si deseas estar seguro de no sufrir Tzaraat, no hables lashón hará. Recuerda lo que ocurrió a Miriam, quien fue castigada cuando habló lashón hará sobre su hermano”.
La ofensa de Miriam aparentemente es algo mínimo; en definitiva, ella simplemente cuestionó la separación de Moshé de su esposa Tziporá. Sin embargo, este ejemplo nos aclara con cuánta severidad Di’s juzga el hecho de hablar mal.
Esto se explica mejor a continuación:
El Rambam dice que, pese a ser Miriam la devota hermana de Moshé y que a él no le molestó su comentario, de todas maneras, el hecho de que hablara negativamente fue una grave transgresión. Y explica algo sorprendente: “El mensaje de Debarim (Deuteronomio) 24:8-9 (la fuente mencionada arriba) es: ‘Piensa sobre lo que le ocurrió a Miriam, quien habló sobre su hermano menor, por quien ella arriesgó su propia vida para salvarlo del río Nilo. Y ella ni siquiera habló negativamente de él, sino que lo comparó con los otros profetas. Y al mismo Moshé no le importó lo que ella dijo sobre él, tal como está escrito: Y Moshé era sumamente humilde’”.
¡Y a pesar de todo esto, ella fue castigada con Tzaraat! ¡Cuánto más serán castigados los tontos y malvados que hablan con toda clase de palabras altivas y presuntuosas!
Por tanto, es adecuado que cualquiera deseoso de mejorarse a sí mismo se mantenga alejado de estas personas y de hablar con ellas.

















