Sivan Rahav Meir
“Tuve una noche de Séder que no fue nada especial, y toda la festividad fue estresante y molestosa, y siento que me perdí la fiesta”, así me escribió alguien, y recordé que una vez escuché una hermosa frase:
“Lo que sentimos no debe ser la medida para el mérito que tiene el cumplir las mitzvot, para cumplir los mandamientos.”
Aunque no hayamos sentido una emoción especial en la noche del Séder, en esta noche hemos recibido una gran carga espiritual que nos afecta a nosotros y al mundo entero: comimos matzá, maror, tomamos las cuatro copas de vino, escuchamos la historia del éxodo de Egipto. Incluso si no estuviéramos “inspirados”, este enorme tesoro se convirtió en parte de nosotros y fue absorbido por el alma. En todas las migajas de matzá y las gotas de vino hay una dosis precisa de fe, de esperanza y significado.
Nuestras oraciones por los secuestrados, por la situación que vivimos, por todo el pueblo de Israel y las palabras que pronunciamos de la Hagadá incluso si no hemos pensado mucho en ellas, sino el hecho mismo de que tuvimos el privilegio de sentarnos a la mesa del Séder en esta noche sagrada (¡este año sabemos cuánto esto no es algo obvio!) – todo esto es importante, todo esto es tomado en cuenta.
Y también ahora tenemos algo grandioso por delante: la rutina. La mayor parte de la vida no es un rezo al final de la fiesta y tampoco una noche de Séder. Ya dijo el profeta Zacarías: “Quien desprecia el día (de las construcciones) pequeñas”, es decir, no conviene despreciar y menospreciar los días “pequeños”. Todos los días que vienen después de las fiestas también son sagrados.
Que sea con éxito, con buenas noticias y que tengas un feliz después de Pésaj.
¿Como “aterrizar” después de Pésaj?
La porción diaria
Sivan Rahav Meir
“Tuve una noche de Séder que no fue nada especial, y toda la festividad fue estresante y molestosa, y siento que me perdí la fiesta”, así me escribió alguien, y recordé que una vez escuché una hermosa frase:
“Lo que sentimos no debe ser la medida para el mérito que tiene el cumplir las mitzvot, para cumplir los mandamientos.”
Aunque no hayamos sentido una emoción especial en la noche del Séder, en esta noche hemos recibido una gran carga espiritual que nos afecta a nosotros y al mundo entero: comimos matzá, maror, tomamos las cuatro copas de vino, escuchamos la historia del éxodo de Egipto. Incluso si no estuviéramos “inspirados”, este enorme tesoro se convirtió en parte de nosotros y fue absorbido por el alma. En todas las migajas de matzá y las gotas de vino hay una dosis precisa de fe, de esperanza y significado.
Nuestras oraciones por los secuestrados, por la situación que vivimos, por todo el pueblo de Israel y las palabras que pronunciamos de la Hagadá incluso si no hemos pensado mucho en ellas, sino el hecho mismo de que tuvimos el privilegio de sentarnos a la mesa del Séder en esta noche sagrada (¡este año sabemos cuánto esto no es algo obvio!) – todo esto es importante, todo esto es tomado en cuenta.
Y también ahora tenemos algo grandioso por delante: la rutina. La mayor parte de la vida no es un rezo al final de la fiesta y tampoco una noche de Séder. Ya dijo el profeta Zacarías: “Quien desprecia el día (de las construcciones) pequeñas”, es decir, no conviene despreciar y menospreciar los días “pequeños”. Todos los días que vienen después de las fiestas también son sagrados.
Que sea con éxito, con buenas noticias y que tengas un feliz después de Pésaj.
















