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Pregunta: Espero que no le importe responder algunas preguntas sobre la mitzvá de sentarse en la sucá. ¿Cuál es el motivo de sentarse en la sucá? ¿Estamos obligados a sentarnos en ella siempre que comemos? ¿Está permitido viajar durante la semana de la festividad a un lugar donde no hay sucá disponible?
Moshe Jakobowitz
Brooklyn, Nueva York
Respuesta: El sabio Hillel dijo (Avot 2:6): “Lo habayshan lomed” – aquel que se avergüenza de preguntar no aprende. Hacer preguntas es un rasgo positivo que ayuda en la búsqueda de la erudición.
La Torá nos da la razón básica del mandamiento de sentarse –o más bien, de morar- en la Sucá. Como se afirma en Vaikrá (23:43), es “Lema’an yed’u doroteijem ki vasukkot hoshavti et Bnei Israel be’hotzi’i otam me’Eretz Mitzrayim, Ani Hashem Elokeijem” – Para que vuestras generaciones [futuras] sepan que Yo hice habitar en cabañas a los Hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy el Señor vuestro Di’s”. Así vemos que al observar esta mitzvá, recordamos, como se nos ha ordenado, todas las maravillas que Di’s hizo por Su pueblo (es decir, nuestros antepasados) cuando fueron liberados de Egipto.
El Rambam señala en su Moré Nevujim (III:43 – sólo se da aquí un extracto) que la festividad de Sucot llega en la culminación de una temporada de intenso trabajo en los campos, cuando uno está libre de las apremiantes tareas agrícolas y puede descansar. En ese momento del año, esta Fiesta de los Tabernáculos nos recuerda los milagros que Di’s nos proporcionó en el desierto, y nos enseña a recordar los días difíciles una vez que hemos llegado a los días de prosperidad. Así, dejamos nuestras casas para vivir en cabañas a la manera de los habitantes de los desiertos, lejos de las “casas elegantes, en la mejor y más fértil tierra” que ahora disfrutamos gracias a “la bondad de Di’s, y debido a Sus promesas a nuestros antepasados, Abraham, Isaac y Jacob”. Se nos enseña una lección de humildad y la necesidad de expresar gratitud a Di’s.
El mandamiento es habitar en la Sucá durante siete días, pero en la galut (la diáspora) tradicionalmente nos sentamos en la Sucá también el octavo día. Sin embargo, debido a la sefeika de’iomá –ya que no se pudo determinar si ese día debía considerarse Sucot o Sheminí Atzeret– no decimos la bendición “Leishev basuká” (ver Shulján Aruj Oraj Jaim 668:1; también Ba’er Heitev ibid. con respecto a varios minhagim sobre habitar y comer en la Sucá en Sheminí Atzeret).
Hay casos en los que no estamos obligados a comer y permanecer en la Sucá, con excepción de la primera noche. El Ramá (op. cit. 639:5) dictamina que tenemos que hacer Kidush en la Sucá y comer alimentos en la cantidad de un kezayit, una cantidad estándar que comúnmente se estima que es del tamaño de una aceituna. (Ver la Mishná Berurá ad loc., que cita en gran detalle las diversas opiniones basadas en el Ramá sobre si debemos esperar, y cuánto tiempo debemos esperar “a que deje de llover” esa primera noche). Este caso es un ejemplo perfecto de un “p’tur” – una situación que nos exime de la obligación de cumplir una mitzvá. Nos atenemos a la regla general expresada por Raba (Sucá 26a) de que “Mitzta’er patur min hasuká”, es decir, quien está en malestar [debido a las condiciones en la Sucá] está exento de la obligación de permanecer en la Sucá.
El Talmud (ibid.) también establece que quienes viajan durante el día están exentos de la obligación de la Sucá durante el día, pero están sujetos a ella durante la noche. Aquellos que viajan durante la noche están liberados de la obligación durante la noche, pero están sujetos a ella durante el día. Aquellos que viajan tanto de día como de noche (es decir, un viaje largo) están exentos tanto de día como de noche. Las personas que viajan para realizar una mitzvá, un recado religioso, están exentas tanto de día como de noche (incluso si sólo viajan durante el día; ver Rashi ad loc.).
Rashi (ibid. 26a) enfatiza la regla que se aplica a los viajes basándose en la explicación de la Guemará (ibid. 28b) con respecto al versículo (Vaikrá 23:42), “Basukkot teshvu shiv’at yamim”, “en cabañas habitaréis siete días”. La Guemará establece que uno debe hacer de la Sucá su morada permanente durante los siete días. ¿De dónde sabemos esto? Del hecho de que los Sabios entendieron que “teshvu” significa “ke’ein taduru”, es decir, que implica “habitar allí de la manera en que vives habitualmente”. Por lo tanto, según Rashi, así como no nos abstenemos de viajar durante todo el año, tampoco nos abstenemos de viajar en Sucot.
















