El lunes por la tarde la Knesset aprobó una ley que prohíbe al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) operar en Israel.
Los proyectos de ley fueron aprobados con una mayoría de 92 de los 120 diputados, con sólo 10 diputados [árabes] votando en contra y los demás, los miembros del partido Demócratas [fusión del Laborismo y Meretz], absteniéndose.
Según la nueva ley, la UNRWA no “gestionará ninguna institución, prestará ningún servicio ni realizará ninguna actividad, ya sea directa o indirectamente” en el territorio soberano de Israel. Las actividades de la UNRWA en Jerusalem Oriental finalizarán y su autoridad y sus poderes pasarán a estar bajo el control de Israel.
El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, Yuli Edelstein, declaró al comienzo del debate en la sesión plenaria: “En el marco de las deliberaciones de la Comisión sobre la ley, se mostró un vídeo que demuestra la participación de personal de la UNRWA en el secuestro de un cadáver hacia la Franja de Gaza y otras pruebas de su actividad en el marco de Hamás y la Yihad Islámica en Gaza. Además, la persona que dirigió la masacre en el refugio antibombas de Be’eri, donde fueron asesinados 16 israelíes y cuatro secuestrados, era un terrorista de la UNRWA”.
“A la luz de esto, y puesto que se ha demostrado al Estado de Israel que la UNRWA y sus empleados actuaron en contra del Estado de Israel, el Estado debe determinar que las actividades de la UNRWA en su territorio se detengan”, agregó Edelstein. “El Estado de Israel proporcionará todos los servicios que está obligado a proporcionar a sus ciudadanos y residentes en todos los lugares donde opera la UNRWA, coordinados por la Municipalidad de Jerusalem. No hay lugar para enemigos en el corazón de la capital del pueblo judío”.
El diputado del Likud Boaz Bismuth, que impulsó el proyecto de ley, declaró: “Terroristas de la UNRWA: su historia termina aquí. Los enemigos no tienen derecho a existir en el Estado de Israel”.
Kobi Samerano, el padre de Yonatan H’yd, quien fue asesinado el 7 de octubre y cuyo cuerpo fue secuestrado por un empleado de la UNRWA, declaró: “Baruj Hashem, después de una guerra difícil y con la ayuda de las buenas personas sionistas que priorizan el amor por la tierra, logramos expulsar a la organización que profundizó el conflicto israelí-palestino y se convirtió en un caldo de cultivo para terroristas, una entidad que participó en masacres atroces, en el secuestro de civiles y cadáveres, en la violación de nuestras hijas, en el asesinato de niños y ancianos, en la toma de rehenes y su abuso. Este es un pequeño paso en la victoria del bien sobre el mal. Esta es la historia para el gobierno israelí deshacerse de las personas que disfrutaron manteniendo a los ciudadanos como refugiados durante cinco generaciones. B’ezrat Hashem, continuaremos derrotando a nuestros enemigos en todos los frentes y devolveremos a todos los rehenes para su rehabilitación y entierro. Am Israel Jai V’Kayam “.
La administración Biden se opuso a la medida, hizo advertencias contra ella y trató activamente de convencer a los funcionarios del gobierno de la oposición de que no la apoyaran, sin éxito. Además, altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel advirtieron que, si se aprueba la ley, Israel será suspendido de la ONU por violar la carta de la organización.
Cabe señalar que la administración Trump puso fin a la financiación de la UNRWA en 2018. El presidente Biden reanudó la financiación hasta cierto punto después de asumir el cargo.
















