Sivan Rahav Meir
¡Wow! Aunque no sucedan todas las cosas que Donald Trump dijo anoche, este nuevo discurso es muy significativo: es posible y es necesario pensar de manera fuera de lo común. Es posible buscar soluciones creativas, mejores y más éticas. Soñar en grande. Encontrar precisamente en el pasado, en nuestros valores, en nuestras raíces y en las eternas promesas Divinas, la base para la renovación y para progreso.
Trump sorprendió al mundo entero cuando empezó a hablar de otras soluciones: la emigración desde Gaza, reemplazar a Hamás, abandonar las instituciones hipócritas de la ONU y mucho más. Esto es un reemplazo de todas las deficiencias diplomáticas fundamentales que han sido consideradas sagradas durante años.
Esto se llama: salirse de lo preconcebido. Y en la Parashá de esta semana se le llama: la partición del Mar Rojo.
También el pueblo de Israel, en la Parashá pensó que era imposible alcanzar la libertad, que Egipto era invencible, que no se puede hacer nada. Inclusive después de que salimos de allí, los egipcios nos persiguieron en el desierto y nos encontramos atrapados, con el ejército del imperio más grande del mundo detrás de nosotros y frente a nosotros estaba el Mar Rojo. No había salida, todo parecía perdido. Pero entonces Di’s nos sorprendió: hizo que el Mar Rojo se partiera en dos, nosotros lo cruzamos sanos y salvos y los egipcios se ahogaron en él.
Nuestros comentaristas nos piden que recordemos: tanto a nivel global como a nivel personal de cada uno de nosotros, la realidad visible puede cambiar. Lo que vemos con nuestros ojos no es definitivo, incluso cuando nos parece que todo está estancado. Hay que “salir de Egipto” constantemente. Es posible, con la ayuda de Di’s, irrumpir en una nueva y mejor realidad.
Ojalá que incluso en la realidad actual podamos salir de todos los obstáculos y problemas, y recibir más buenas noticias.
















