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Una foto que lo dice todo

Una foto que lo dice todo

Sivan Rahav Meir

¡Feliz Purim! Este año recibí esta increíble imagen por WhatsApp la cual le da un poco más de sentido y propósito a todas las mitzvot de Purim:

Esta foto fue tomada en Purim, en marzo de 1945, durante el Holocausto. Un grupo de soldados judíos americanos había llegado a la casa de vacaciones de Joseph Goebbels, el ministro de propaganda del régimen nazi. Este era un magnífico y antiguo castillo donde la familia Goebbels solía pasar sus vacaciones. El lugar estaba lleno de esvásticas y también había un cuadro enorme de Hitler. Donde antes había sido la casa de vacaciones de la familia tuvo lugar este momento simbólico. Me parece que a ningún director de teatro se le habría ocurrido una escena así: Soldados judíos que luchan contra el mal absoluto se detienen, leen el Libro de Ester y celebran la festividad de Purim, que simboliza el intento de destruirnos y la victoria judía sobre el mal absoluto.

Goebbels fue el ministro que dirigió la opinión pública a la “solución final”. Así como la Meguilat Ester cuenta que Hamán había convencido al rey Ajashverosh, Goebbels había llenado los oídos de Hitler y de los jefes de gobierno sobre cuál era la manera de destruir y exterminar a todos los judíos. Esto no funcionó. Ni en la Meguilat Ester, ni en el Holocausto, ni en nuestra generación.

Los soldados llevaron al lugar un libro de la Torá, extendieron sobre la mesa un manto con la Estrella de David bordada, encendieron dos velas y sostuvieron dos libros de oraciones. Luego santificaron este espacio impuro con las antiguas palabras del Libro de Ester: “Los judíos tuvieron luz y regocijo, gozo y honra”.

Poco después, en el mes de abril, Hitler se suicidó. Goebbels lo sucedió, pero se suicidó al día siguiente junto con su esposa, tras envenenar a sus seis hijos con cianuro. El mal absoluto finalmente terminó arrojado en el basurero de la historia.

¿Y en esta casa de Goebbels que pasó? Aproximadamente un mes después, cientos de soldados judíos americanos convirtieron este salón en un comedor y también celebraron allí la fiesta de Pésaj.

Que pronto sea este también el destino de todos los malvados de nuestros días. 

¡Feliz Purim!

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