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La porción diaria. ¡Es posible reparar!

La porción diaria. ¡Es posible reparar!

Sivan Rahav Meir

El sábado por la mañana se leerá en las sinagogas la Parashá de “Ki Tisá”, la cual relata sobre el pecado del becerro de oro.

El pueblo de Israel no quiso seguir esperando a Moisés, quien debía descender del Monte Sinai con las Tablas de la Ley. El pueblo pidió hacerse un becerro de oro: algo rápido, accesible, disponible, pero completamente errado. Decidieron sustituir la verdad eterna por un reemplazo, y comenzaron a bailar a su alrededor y a venerarlo.

Moisés descendió de la montaña y rompió las Tablas de la Ley. Éste fue un momento de fractura, de tragedia. Pero entonces comienza la reparación: el pueblo vuelve a reconsiderar su rumbo; Moisés suplica y reza, y finalmente obtiene reconciliación, perdón y una segunda oportunidad.

Ellos vuelven a recibir unas segundas Tablas de la Ley, completas, y el viaje continúa.

El mensaje de esta historia es eterno: es un descenso con el propósito de ascender. Nuestros comentaristas describen cómo el pueblo camina por el desierto llevando las primeras Tablas rotas junto con las Tablas completas, para recordar los errores que cometimos, pero también la posibilidad de recapacitar y reparar.

Shabat Shalom.

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