Sivan Rahav Meir
Mañana miércoles al anochecer comienza la festividad de Sucot. Y en la situación en que nos encontramos necesitamos los regalos que cada año nos trae la Sucá:
1• Protección Divina y sensación de protección y seguridad: la Sucá, pequeña y temporal se considera un bastión de eternidad, un lugar de presencia Divina y santidad. Así es como Di’s nos sacó de Egipto, en estas Sucot -en estas moradas temporales- y así es como Él nos ha protegido a lo largo de las generaciones. Es un recordatorio de nuestros miles de años de historia. El rey David, en todas las guerras y frente a todas las situaciones, sintió esta conexión, como si Di-s estuviera con él, protegiéndolo en la Sucá: “Pues El me resguardará en Su refugio en días de mal, me esconderá en lo oculto de Su tienda”.
2• Alegría – la fiesta de Sucot es conocida como “el tiempo de nuestra alegría”. En la Torá está escrito “Y regocíjate en tu fiesta… y sé feliz.” En todas las generaciones y ante todos los desafíos supimos alegrarnos incluso en las situaciones difíciles. Y finalmente resultó que la pequeña Sucá derrotó a imperios con los palacios y las fortalezas más grandes. ¡El pueblo de la eternidad venció!
Y hay otra razón para alegrarnos: después de haber pasado días de serio examen de conciencia, en Rosh Hashaná y Yom Kipur, después de la reparación y superación, hay una sensación de limpieza y pureza. Cuando cada uno de nosotros es un poco mejor, hay alegría.
3• Unión – Como sabemos, las cuatro especies (el etrog, lulav, hadas y la aravá) que son símbolo de la fiesta de Sucot, representan las diferentes partes del pueblo de Israel, que necesitan unirse. Pero también representan las partes de nuestro cuerpo y alma, que deben estar unidas, cohesionadas, sin confusión, con confianza en uno mismo y conexión interior.
Esto sólo una muestra. Estás invitado a entrar en la Sucá a partir de mañana al anochecer y sentir por ti mismo lo que la Sucá te transmite…
Felices Fiestas.
















