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Cuando Biden se inclinó

Cuando Biden se inclinó

Sivan Rahav Meir 

El líder de la potencia más poderosa del mundo se reunió ayer con dos de las personas más fuertes en el mundo. No se trata de ellas personalmente, sino de la generación de sobrevivientes del Holocausto, sobre el mensaje, sobre el espíritu. 

No era parte del programa, pero durante la visita a Yad Vashem, mientras los jefes de estado lo esperaban, se inclinó y se entretuvo en una significativa conversación con Rina Quint y Gita Sikowitz. 

Este encuentro fue como el cumplimiento de una profecía”, dijo Gita. 

Gita, una sobreviviente de Auschwitz y otros campos de concentración, caminó 600 millas para ser rescatada. Después de la guerra construyó su vida en los Estados Unidos. Sus estudios se vieron interrumpidos a los 12 años a causa de la guerra, pero a los 56 años obtuvo su doctorado en psicología. Emigró a Israel y hasta el día de hoy trata a los sobrevivientes como psicóloga y acompaña a las delegaciones a Polonia, hablándoles en hebreo e inglés. 

Rina nació en la ciudad de Piotrkow y llegó al campo de Bergen-Belsen. Este es exactamente el trayecto de mi propia abuela, la difunta abuela Ada Rosenstrauch Z”L. A la edad de diez años, después de que toda su familia fue destruida, Rina se quedó sola, fue llevada a los Estados Unidos y adoptada por una pareja judía. Hace unos cuarenta años emigró a Israel con su esposo y sus cuatro hijos, y desde entonces ha guiado a miles de personas en Yad Vashem. “Todos los días tengo la oportunidad de ayudar a las personas a vivir una vida judía plena”, dijo. “El hecho de que sobreviví es un gran privilegio, pero también tiene un gran deber y una gran responsabilidad”. 

Y recordé la última vez que Biden se inclinó ante una mujer judía. Fue con Rebecca Ravitz, jefa de gabinete del expresidente Rivlin, madre de 12. Incluso entonces él quería escuchar la historia familiar de los refugiados de Europa que habían formado una familia modelo. 

Habrá más titulares en esta visita, surgirán muchos temas que son controvertidos, pero quizás el clímax ya haya quedado atrás. Porque más allá de la cuestión de quién esperará a Biden cerca del avión y quién le estrechará la mano, la cuestión es ante quién él se inclinará. Y ayer por la tarde se inclinó ante nuestra historia.

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