Sivan Rahav Meir
“Es necesario enseñar a los niños que el jametz -la levadura o la fermentación de cinco tipos de granos que no se puede comer en Pésaj- es jametz.
Cierta vez le preguntaron al rabino Shlomo Zalman Auerbaj, uno de los grandes rabinos y reconocido como una autoridad en las leyes del judaísmo, qué se debe enseñar a los niños de jardín de infantes al acercarnos a la festividad de Pésaj. Él respondió: “Hay que enseñarles a los niños que el jametz – es jametz”, y explicó: se habla mucho de que el jametz representa la inclinación al mal, el orgullo, y se dice que la matzá simboliza la sencillez y la humildad, mientras que el pan está inflado. Hay muchas clases y enseñanzas sobre la necesidad de eliminar el “jametz interno” que tenemos dentro de nosotros. Todo esto es correcto y maravilloso, pero, antes que nada – el jametz es jametz.
A veces estamos tan ansiosos por buscar ideas profundas y simbólicas, que olvidamos la etapa inicial. Con los niños pequeños, y en realidad con todos nosotros, hay que empezar primero por lo básico, por el precepto explícito que está escrito en la Torá. Aprender y entender que antes de Pésaj hay que limpiar y retirar el pan, la pasta, las galletas, y todo alimento con jametz los cuales está prohibido comerlos durante la festividad. Y sólo después se puede, y es recomendable, subir un nivel y agregar más interpretaciones y significados.
Que la continuación de la limpieza del jametz sea beneficioso…
¡Pésaj Saméaj! ¡Feliz Fiesta!
















