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La falla no está sólo en las redes

La falla no está sólo en las redes

Sivan Rahav Meir 

A partir de anoche, con el estallido de la falla global en las redes sociales, experimentamos de cerca tanto el arca de Noé como la Torre de Babel. Estas son las dos grandes historias que aparecen en la Parashá de la semana y ambas enseñan algo profundo sobre la naturaleza del ser humano: 

En la historia de la Torre de Babel toda la humanidad se une, y la tecnología de la época se convierte para ella en una especie de idolatría. Construyen una torre que se supone que es la más alta y elaborada, pero son esclavizados por ella. Se olvidan de que la tecnología es sólo un instrumento, no la meta, no un dios. En la carrera hacia la innovación y el desarrollo pierden sensibilidad y humanidad. ¿Suena familiar? 

Esta noche descubrimos la profundidad de la adicción y surgió una pregunta conmovedora: ¿Usamos estas redes o son ellas que nos usan a nosotros? 

Este suceso también describe en detalle el arca de Noé. Muchos comentaristas escriben que cada uno de nosotros necesita su propia “Arca de Noé”. Explican que incluso hoy en día el “diluvio” de acoso, disturbios, distracciones y ruidos están causando estragos en el mundo. Cada uno tiene que hacer un esfuerzo para encontrar su lugar tranquilo y protegido, también en su generación. El silencio y la serenidad que repentinamente irrumpieron en nuestras vidas anoche durante unas horas, dejaron en claro cuan esenciales estas cosas son. 

¿Será que debemos esperar a que ocurran contratiempos globales para tener un arca de Noé así? 

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