Sivan Rahav Meir
Anoche, después de una conferencia en el ayuntamiento de Merom HaGalil, llegué a Meirón, a la tumba de Rabí Shimón bar Yojai. Entré justo cuando un grupo de mujeres estaban juntas en oración llena de emoción por la situación que estamos viviendo. Por los secuestrados, por los heridos, por los soldados, por todo el pueblo de Israel. “Escuché las noticias. Lo que estamos haciendo es lo más práctico que podemos hacer ahora”, dijo una de ellas.
Son días llenos de rumores, de tensión e incertidumbre. La Parashá de esta semana, Parashat Shemot, nos recuerda que todo el proceso del éxodo de Egipto comenzó con una oración desde el fondo del corazón, con una demanda interior de cambio para mejor: “Y los hijos de Israel gimieron por el trabajo, y clamaron y su quejido a causa del trabajo ascendió hasta Di’s”.
Será que, frente a todos los problemas, ¿nos recordamos también de mirar hacia arriba, y no sólo escuchar las noticias, a la política, a las redes sociales?
En Egipto, esto fue parte de lo que llevó a la redención. El siguiente versículo es: “Y Di’s escuchó su lamento, y Di’s se acordó de su pacto, con Abraham, con Isaac y con Yaacov”. Pasamos de la terrible esclavitud, al pacto de Di’s con Abraham, Isaac y Yaacov.
Así comienza el Libro de Shemot, el cual no es sólo un libro histórico sino un libro de actualidad. Que nosotros también sepamos pedir y ser redimidos y recibir buenas noticias.















