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La rivalidad que provocó la prohibición del Talmud

La rivalidad que provocó la prohibición del Talmud

Israel Mizrahi

Crédito de la foto: Cortesía.

En la vibrante comunidad judía de Venecia, a mediados del siglo XVI, dos imprentas hebreas se enfrentaban en una feroz competencia: la Imprenta Justiniana, dirigida por Marco Justiniano, y su archirrival, la Imprenta Bragadin, propiedad de Alvise Bragadin. Ambas imprentas se propusieron la monumental tarea de publicar la Mishné Torá del Rambam, lo que desencadenó una rivalidad que tendría profundas consecuencias no solo para el futuro de la erudición judía, sino también para las relaciones judeo-cristianas en la región. Esta semana, tuve la oportunidad de adquirir un volumen de la edición de Justiniano, un hallazgo emocionante para mí, dada su importancia histórica.

La batalla entre estas dos imprentas venecianas se intensificó tanto que las quejas llegaron al venerado rabino Moshe Isserles (el Rema) en Cracovia. En su famoso responsum (Shut Simán 10), el Rema no dudó en criticar la edición de Bragadin, destacando los numerosos errores que la plagaban. El prólogo de la edición de Justiniano, a su vez, no escatimó palabras en su ataque contra Bragadin, afirmando con audacia que los fallos de la edición rival eran tan numerosos que podrían llenar más de veinte páginas.

La rivalidad de Justiniano con Bragadin se intensificó no sólo a través de disputas teológicas, sino también a través de acusaciones de robo intelectual. En 1551, el rabino Meir Katzenellenbogen (el Maharam de Padua) se había acercado a Justiniano para publicar su comentario sobre la Mishné Torá. Cuando Justiniano declinó, el rabino Meir recurrió a Bragadin, quien aceptó con entusiasmo imprimir la obra. El éxito de esta edición alimentó el deseo de venganza de Justiniano, lo que lo llevó a producir una edición casi idéntica. Para empeorar las cosas, la imprenta de Justiniano fue acusada de robo intelectual, acusada de la reproducción no autorizada de glosas del rabino Meir que habían aparecido originalmente en la edición de Bragadin. Este acto de plagio resonó en todo el mundo judío, intensificando aún más la ya tensa rivalidad entre los dos hombres.

Cuenta la leyenda que esta amarga rivalidad no pasó desapercibida para la comunidad cristiana local. Percibiendo la oportunidad de avivar la discordia, algunos cristianos afirmaron que ambas ediciones contenían sentimientos anticristianos. Estas acusaciones llegaron al Papa Julio III, quien, siempre sensible a la imagen de la Iglesia Católica, ordenó una investigación oficial. La comisión especial no tardó en concluir que el Talmud de Justiniano contenía contenido incendiario contra el cristianismo. El Papa, en respuesta, decretó la quema de todos los ejemplares del Talmud y otros libros judíos.

El resultado fue catastrófico. En Rosh Hashaná de 1554, el Talmud y otros textos judíos fueron incendiados en una muestra pública de fanatismo religioso. Esto fue sólo el principio. El decreto papal provocó el cierre de varias imprentas hebreas en toda Italia, incluidas las de Venecia, y una prohibición de la impresión hebrea que duraría una década. Este golpe devastador para la literatura y la erudición judías se sintió no sólo en Italia, sino en toda Europa.

La quema del Talmud en 1554 marcó un punto de inflexión en las relaciones judeo-cristianas, pero también tuvo un impacto duradero en la vida intelectual judía. La pérdida de innumerables manuscritos invaluables y la imposición de políticas de censura draconianas proyectarían una larga sombra sobre la industria editorial judía durante siglos.

Este episodio de la historia judía no es sólo una historia de rivalidad y robo intelectual, sino la historia de cómo las fuerzas religiosas y políticas pudieron moldear el destino de la cultura judía de maneras, en ocasiones, devastadoras. La controversia sobre la Mishné Torá en Venecia sirve como recordatorio de la fragilidad de la erudición judía ante las presiones externas y de los esfuerzos que individuos e instituciones hicieron para proteger su territorio intelectual y religioso, cuya influencia puede ser perdurable.

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