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Elecciones AMIA: Entre la alegría y la indiferencia

Elecciones AMIA: Entre la alegría y la indiferencia

Alberto J. Rotenberg

Esta nota se está escribiendo en momentos que se conoce el resultado final en las elecciones de autoridades de AMIA para el período 2025-2028:

Lista N° 1 de “Somos AMIA”
Cantidad de votos: 581 (7 integrantes en la Asamblea)

Lista Nº 2, de “Más AMIA”
Cantidad de votos: 1046 (12 integrantes en la Asamblea)

Lista Nº 3, del “Bloque Unido Religioso (BUR)”
Cantidad de votos: 5349 (61 integrantes en la Asamblea)

Lista Nº 4, de “HAIOM”.
Cantidad de votos: 856 (10 integrantes en la Asamblea)

Votos en blanco: 7

Votos anulados: 7

Mientras todo es festejo en las filas del BUR (Bloque Unido Religioso) con bailes y alegría en la sede la calle Pasteur, es válido señalar algunos temas relacionados con el resultado de la elección. Tuve ocasión de participar como fiscal en una mesa y quisiera compartir algunas sensaciones que dejó la jornada electoral.

Escasa participación: Se advierte una caída en la cantidad de gente que va a votar. En el caso de la mesa donde participé, apenas se presentó el 25 % del padrón. Cuando se intenta indagar en las causas, el denominador común es la apatía y falta de compromiso, tanto en aquellos que apoyan al grupo que obtuvo la mayoría como al resto. La menor afluencia de los votantes del BUR afectó directamente la proporción de votos, que bien pudo haber sido mayor según las propias expectativas del partido. En el caso del resto de las fuerzas políticas, el buen clima del domingo pudo haber afectado el menor caudal de votos, ya que la gente eligió el country como mejor opción. El mejor síntoma de la indiferencia.

“Que no se quejen”: Resultó llamativo que algunas personas, advirtiendo la escasa participación, exclamaran: “Después que no se quejen”. Tratando de entender a qué tipo de quejas se referían -ya que no aludían a ninguna crítica concreta hacia la gestión actual de la institución-, un miembro del grupo ganador me hizo notar se podrían estar refiriendo a que la AMIA sería gobernada un nuevo período por gente observante o “religiosa” como algunos gustan llamar.

Esto merece una reflexión. A pesar de que -felizmente- se escuchan cada vez más judíos decir que “somos todos hermanos”, “somos todos iguales” y frases por el estilo, aún persisten prejuicios según el grado de apego a las normas que dicta la religión, para algunos exteriorizada en el uso de la “Kipá” como elemento distintivo.

“Si hubiera reelección…”: Paradójicamente un dirigente de un partido ajeno al BUR que evidentemente participa de la actual conducción, dijo que “si hubiera reelección seguiríamos con Amos (Linetzky, presidente en ejercicio)” por otro período, dando a entender el respeto y la cohesión existente entre los miembros de la comisión directiva actual de la AMIA.

Ésta es la paradoja que merece una reflexión: a pesar de que la dirigencia en funciones, cuyo grupo gobernante lleva varios períodos en ejercicio de la presidencia, se ha hecho merecedora del reconocimiento por su éxito basado en la sana administración, la actitud valiente, el cuidado de las formas, el apego a la Ley Judía, el respeto a todos -incluso dando participación política a miembros de otras agrupaciones más allá de los votos obtenidos-, a pesar de dichos méritos persiste en algunas personas “una cierta resistencia” a que la institución sea administrada por personas comprometidas con el cumplimiento de nuestros preceptos. Es justo reconocer que esa barrera se está achicando -sea por la toma de conciencia de que el enemigo está afuera, una actitud más comprensiva hacia el prójimo, o ambas razones-, aún queda bastante trabajo por hacer para allanar cualquier diferencia entre los judíos según el grado o nivel de religiosidad.

Cuando la efervescencia de la celebración del triunfo haya bajado, será momento de retomar las riendas para que la comunidad se encamine más unida y participativa al cumplimiento de su misión. Que las palabras dejen de ser sólo deseos para hacerse realidad.   

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