Sivan Rahav Meir
¿Dónde estarás en las oraciones de las fiestas que se aproximan? En muchos lugares ya se están haciendo preparativos para las oraciones de Rosh Hashaná y Yom Kipur. Durante este período, las sinagogas se llenan y se abren muchos nuevos centros de oración. Esto ocurre en kibutzim, en plazas y en tiendas de campaña en las calles. Yonatan Levy, un experto en tecnología que vive en Givat Shmuel, me envió, esta semana, la siguiente historia:
“Llevo varios años participando en las oraciones de Yom Kipur en el Kibutz Nir Oz, cerca de la Franja de Gaza. A los miembros del kibutz se les une un grupo de religiosos que se han formado y provienen de Givat Shmuel, Jerusalem, junto con graduados de la Yeshivá Hesder de Alon Moreh.
A cada año, en la víspera de Yom Kipur, el lugar se llenaba con docenas de residentes del kibutz que participaban en el ‘Kol Nidrei’, y al final del ayuno, muchos se reunían para ver a Amotz, miembro del kibutz, tocar el shofar.
La alegría crecía a medida que todos -religiosos y laicos, jóvenes y mayores- bailaban juntos y cantaban ‘El año que viene en Jerusalem’ y ‘¿Quién nos ha elegido de entre todas las naciones?’. Los niños del kibutz también venían, emocionados cuando el aire se llenaba con el sonido del shofar.
Todos los años intentamos traer a un Cohen al minyán para que todos tuvieran el privilegio de escuchar la bendición de los sacerdotes. En nuestro último año allí, en Yom Kippur 2023, no pudimos encontrar un Cohen. Hasta que de repente nos acordamos de Ravid Katz, un residente local que asiste a la oración de Nehilá, la oración que finaliza la fiesta todos los años. Le pedimos que, esta vez, viniera también a la oración de la mañana, que levantara las manos y bendijera a la congregación con la bendición de los sacerdotes. Ravid vaciló por un momento, pero finalmente aceptó. Cuando Ravid llegó por la mañana, el motivo de su vacilación quedó claro. Era la primera vez en su vida que le pedían que se levantara y bendijera a toda la congregación con la bendición de los sacerdotes. Le pidió a Binyamin, uno de los organizadores del minyán, que le explicara el orden de la bendición. La escena era conmovedora hasta las lágrimas: un hombre sencillo, amable y humilde, de pie por primera vez y levantando sus manos para bendecir al pueblo de Israel con las antiguas y santas palabras: ‘Que el Señor te bendiga y te guarde, que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti y te muestre Su misericordia, que el Señor alce hacia ti Su rostro y te conceda la paz.’ Este momento quedó grabado en nuestros corazones.
Apenas una semana y media después, en el día 7 de octubre, Ravid luchó valientemente con el escuadrón de preparación del kibutz y murió. Su cuerpo fue secuestrado y llevado a Gaza, donde fue traído de vuelta en una operación militar. Ravid trabajaba con adolescentes, algunos de los cuales estaban en riesgo, era un padre devoto, y hay mucho más que decir sobre su carácter único.
Cuando fui a consolar a su familia, me contaron lo conmovido que estaba Ravid al recitar la bendición de los sacerdotes en ese Yom Kipur, unos días antes de ser asesinado. Me quedó claro que no se trataba de una bendición más, sino de un último regalo que nos dejó a todos. Un mensaje de unidad. Un momento de santidad antes de que su alma ascendiera al cielo.
Por supuesto, este año también estamos organizando un minyán conjunto con los miembros del kibutz Nahal Oz, que ahora se encuentran en Kiryat Gat. Los lazos se han mantenido, e incluso se han fortalecido. Dedicaremos la bendición de los sacerdotes en Yom Kipur a “la memoria de Ravid Katz, nuestro Cohen, quien dijo la bendición sólo una vez en su vida.”
















