Qatar y Egipto han entregado formalmente la propuesta del presidente Donald Trump para poner fin a la guerra de Gaza y asegurar la liberación de rehenes a Hamás, preparando el escenario para que el liderazgo del grupo terrorista considere un acuerdo que podría detener casi dos años de combates.
Los funcionarios de Hamás indicaron estar dispuestos a estudiar seriamente el plan estadounidense, aunque enfatizaron que no participaron en su elaboración y vincularon cualquier acuerdo a demandas políticas de larga data. Taher al-Nono, asesor de medios del líder de Hamás, Ismail Haniyeh, afirmó que el grupo considera que sus armas son innegociables sin la creación de un Estado palestino.
“La liberación de los rehenes israelíes depende del fin de la guerra y de la retirada de las fuerzas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de la Franja de Gaza”, declaró al-Nono a Al-Araby. Añadió que Hamás está dispuesto a considerar un alto el fuego plurianual, ha aceptado la propuesta egipcia de una administración independiente para Gaza y está dispuesto a cooperar con la Autoridad Palestina para formar un gobierno de consenso nacional.
El lenguaje de este discurso constituye una de las indicaciones más claras hasta el momento de que Hamás está considerando hacer concesiones, aunque Al Nono advirtió que el grupo evaluaría la iniciativa estadounidense “de una manera que garantice los derechos e intereses de los palestinos”.
Aunque Hamás dejó la puerta abierta, el líder de la Yihad Islámica, Ziyad Nakhala, rechazó de plano la iniciativa estadounidense. Calificó el plan revelado la semana pasada por Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como “un acuerdo estadounidense-israelí que refleja plenamente la postura de Israel” y “una fórmula para encender la tensión en la región”.
La división subraya la incertidumbre que enfrenta el esfuerzo de la Casa Blanca: la propuesta de Trump depende de una respuesta palestina unificada, la liberación de los rehenes israelíes y una retirada israelí gradual bajo supervisión internacional.
La entrega del plan por parte de Egipto y Qatar —los dos gobiernos más importantes para la mediación entre Israel y Hamás— refuerza la propuesta, aun cuando persiste el escepticismo tanto en Jerusalem como en Gaza. Para Hamás, el cálculo combina la presión de la guerra con la oportunidad de obtener réditos políticos, desde la ayuda para la reconstrucción hasta el reconocimiento del gobierno palestino.
La aceptación o no del marco por parte de Hamás determinará si Trump logra un avance poco común en un conflicto que ha sobrevivido a varios presidentes estadounidenses y ha transformado la política global.
















