Sivan Rahav Meir
¿Qué legado dejamos? Tanto Abraham, nuestro Patriarca, como Sarah, nuestra Matriarca, fallecen en la Parashá de esta semana, Parashat “Jaié Sarah” – La Vida de Sarah. Pero, en cierto sentido, como indica el nombre de la Parashá, sus valores perduran para siempre a través de nosotros.
Fui esta semana a dar los pésames en la casa de la Rebetzin Tzili Schneider, fundadora de la organización “Késher Yehudí”. Ella contó que, de niña, su madre solía preguntarle: “Tzili, si tienes diez shekels y das dos para caridad, ¿cuánto te queda?”. Ella respondía, como cualquier de nosotros respondería: ocho shekels.
Pero su madre la corregía: “¡Eso no es cierto! ¡Te quedarían dos shekels!”.
Y de esta manera lo explicaba la madre: “Los ocho shekels no te quedarán. Los usarás para comprarte dulces, un cuaderno o un juego. Pero los dos shekels que diste para caridad son tuyos para siempre. Hiciste una buena acción con ellos, se los diste a alguien y le ayudaste. Estos dos shekels son tuyos, en este mundo y en el mundo venidero. Esto es lo que te acompañará siempre”.
Esta pequeña historia es una revolución en nuestra forma de pensar. Desde Abraham, nuestro Patriarca, y Sarah, nuestra Matriarca y hasta nosotros: qué es verdaderamente nuestro, qué permanece, qué es verdaderamente eterno.
















