Rab David Perets
En esta Parashá, Eliezer, el sirviente de nuestro Patriarca Abraham, recibe una misión muy importante: conseguirle la novia a Itzjak. Esta misión era un eslabón determinante para la continuidad de la cadena del Pueblo de Israel.
Por ser una situación tan delicada, Eliezer pide a D”s una señal para saber si la mujer que se le presenta es la indicada para Itzjak.
La señal que pidió fue que al llegar al pozo se le acerque una niña de buen corazón que se ofrezca a darle de beber a él y a todos sus camellos.
El Talmud nos comenta que Eliezer no pidió correctamente porque podía llegar una niña que tenga buen corazón pero que provenga de una ascendencia que no era apropiada para Itzjak, pero D”s se apiadó y le mandó a Rivka.
Cuando Eliezer llega a la casa de Rivka recibe una muy cordial bienvenida. Lo asisten a desempacar todo lo que trajo de forma muy amable porque saben que ha de traer el anillo matrimonial.
Además, le sirven un plato de comida a Eliezer, y en ese momento se da cuenta que la comida que le dieron está envenenada. El propósito de la familia era matarlo para quedarse con toda la fortuna que trajo y los documentos de Itzjak, sin tener que dar a Rivka en matrimonio.
Eliezer nota que las personas con las que se topó no son las mejores, que incluso siendo familiares de Abraham tienen las peores intenciones hacía él por lo que decide actuar con astucia. Otra persona en esta situación, al sentir la amenaza y el peligro, les tira el plato de comida, y sale huyendo a la policía a denunciarlos.
Sin embargo, Eliezer no pierde el sentido, y con total diplomacia les dice que no tiene hambre y sigue hablando con ellos como si fueran mejores amigos hasta conseguir su objetivo.
Una vez que Eliezer logra comprometer a Rivka con Itzjak, Laban su hermano, sigue tratando de engañarlo y convencerlo de dejar los regalos para que luego de un año ellos le envíen a Rivka, todo con la intención de robarle y no entregarle a su hermana.
La actitud que toma Eliezer resulta muy interesante. ¿Qué lo hizo actuar de esta manera?
Eliezer, al ver a Rivka, supo que tenía todas las cualidades que buscaba y que era la indicada para Itzjak. Si él se hubiera afanado en denunciar lo que sus familiares querían hacer con él, posiblemente habría conseguido meterlos presos, pero no hubiera logrado su finalidad que era obtener una esposa para el hijo de Abraham.
De forma ingeniosa y fina le dio la vuelta a todas las trabas que le quisieron poner saliendo airoso.
Muchas veces en la vida toca ser más inteligente que demostrar tener la razón. Cuántas veces nos encontramos con situaciones injustas y falsas en las que podemos justificar nuestro punto y pelear nuestro derecho, pero hay que evaluar antes de actuar si ese comportamiento va a lograr el objetivo que buscamos en la vida.
La esencia del ser humano es pelear y luchar por lo que le corresponde, pero en la mayoría de los casos bloquea el poder obtener la verdadera ganancia.
Hay muchos casos en los que podemos encontrar este tipo de escenarios, tanto en el aspecto interpersonal, familiar y conyugal.
En el caso de una persona que tuvo un problema económico con su compañero, su reacción inmediata sería pensar en hacerle una demanda, contratar abogados para meterlo preso y demostrar que él le robó. Pero, lo que lograría con esto sería pagar abogados y muchos gastos, y por supuesto que la contraparte no se quedaría con brazos cruzados, provocando una pelea de mayor dimensión en la que los más beneficiados serían los abogados y jueces.
Lo óptimo sería presentar su caso ante el Centro de Arbitraje Comunitario para lograr de forma positiva, sin “vengarse”, y con el menor de los gastos, solucionar su problema y llegar a un acuerdo amigable. Así logra mantener su paz, felicidad, su tranquilidad, su amistad y su dinero… eso es ser inteligente.
Otro ejemplo lo vemos a nivel familiar. Si un padre quiere que su hijo vaya a la sinagoga, pero él no quiere ir, puede que suceda que, al tratar de convencerlo, empiece a discutir, gritar y pelear con él, y todo se vuelve un pleito familiar en el que los sentimientos de ambos lados salen heridos.
Hay que pensar bien como padre, analizar y darse cuenta de que la forma de actuar del hijo no es porque no quiera ir a la sinagoga, sino que es porque como adolescente quiere seguir su instinto de disfrutar, descansar y divertirse.
Habla con él sin perder la calma, ¡motívalo! Preséntale un incentivo para lograr tu objetivo… eso es ser inteligente.
Posiblemente, una mujer que quiere lograr que su esposo le compre un carro nuevo, lo ataque con todo tipo de argumentos. Le diría que el carro está viejo y que le tiene que comprar un carro nuevo porque ese carro ya no sirve. Al escuchar esto el esposo reaccionaría defensivamente ante ella. La esposa no obtendría el carro, lo único que ganaría sería una pelea con su esposo.
En cambio, una mujer inteligente, se acercaría a él con un bonito almuerzo y le explicaría de forma respetuosa y tranquila que el carro que utiliza para transportar a sus hijos y comprar cosas para la casa, le está dando problemas y que incluso en varias ocasiones la ha dejado varada estando con los niños. Que por el bien de todos deberían comprar un carro nuevo…eso es ser inteligente.
En todos estos casos, la persona tiene todo su derecho a reclamar lo que le pertenece, pero no siempre hay que aprovechar está condición. Hay que ser inteligente y lograr el objetivo de forma positiva y serena. Hay que aplicar en nuestras vidas lo que uno de nuestros grandes sabios, Rav Jaim mi Brisk decía: “En la vida no hay tiempo para ganar, hay tiempo para trabajar”.
Esta misma actitud fue la que tomó Yaacov frente a su suegro Labán. Al llegar para casarse con Rajel, él se da cuenta lo que trama Labán y establece un código con Rajel para asegurarse que su padre no la cambiara por Lea. Por más que Labán fue quien planeó el cambio, sus hijas tuvieron que participar para que se llevara a cabo.
Cuando Yaacov se despierta a la mañana siguiente y se da cuenta que con la que está no es Rajel, él podría haberse rebelado ante el gran chasco que le hicieron y no casarse con una ni con la otra. Pero, Yaacov sabía las cualidades puras que ellas poseen.
Entendió que ellas no tenían otra opción más que seguir el plan del padre, y por esto se quedó con las dos. Yaacov además razonó que debería tratar con un suegro mafioso como lo era Labán. Al evitar conflictos obtuvo excelentes esposas y logró formar un gran legado a través de las doce tribus de Israel… eso es ser inteligente.
Yaacov tuvo la capacidad de saber actuar en esta y en varias pruebas como lo fue cuando se reencontró con su hermano Esav. Yaacov y sus hijos tenían la fortaleza para enfrentarlo, pelear con él y abatirlo, de la misma forma que entre dos de ellos acabaron con toda la ciudad de Shejem. Yaacov optó por resguardar su nombre y no quedar como el asesino de su hermano. Decidió regalarle casi toda su fortuna para que no le haga daño y salir de esa situación con Shalom.
Es cierto, Yaacov no ganó la batalla… ganó mucho más al salvar sus vidas y dejar una gran enseñanza para sus descendientes:
Aguantar la rabia, saber cómo conducirse de manera inteligente en momentos como estos demuestra la grandeza y la nobleza de la persona. Esto es lo que nos convierte en el Pueblo de Israel. Colocar los objetivos y los valores en primer nivel es la forma correcta de dirigirse.
Debemos emular la actitud de nuestros patriarcas ante toda eventualidad.
Abraham Abinu acoge a Lot, lo educa y encamina, lo alimenta y lo hace surgir. Pero luego Lot le da la espalda a Abraham, no continúa en los caminos correctos y se va a vivir en un ambiente como el de Sdom. Sin embargo, en el momento en que Lot está en peligro, Abraham actúa como un caballero, y poniendo en riesgo su propia vida, salva la de Lot… eso es ser inteligente.
De la misma forma, Itzjak, al haber sido maltratado por Abimelej y sus sirvientes, ser expulsado de la ciudad y despojado de sus tesoros y sus pozos, se comporta con grandeza y busca hacer la paz con ellos. Evita el enfrentamiento y la violencia.
Esto no quiere decir que hay que dejarse aprovechar de los demás; no hay que ser tonto, hay que saber que ganar objetivos es mejor que ganar una batalla física.
Esta es la inteligencia del Pueblo de Israel, nuestra grandeza.
Que D”s nos ilumine para poder seguir por estos caminos y educar de la misma forma a nuestros hijos y nietos para mantener nuestro legado. ¡Sea inteligente!
















