Sivan Rahav Meir
Esta semana, los nietos de Jaim e Inis Fromovich me enviaron la historia de sus vidas y también la de su fallecimiento. Sus palabras son muy apropiadas para la Parashá en la que Abraham, nuestro Patriarca, y Sarah, nuestra Matriarca, fallecen. Esto es lo que escribieron de sus abuelos:
“El abuelo Jaim era un sobreviviente del Holocausto que emigró solo desde la República Checa y construyó su vida en Israel. La abuela Inis era una inmigrante recién llegada de Trípoli, Libia. Dos judíos de creencias tan diferentes, que construyeron un hogar lleno de amor.
Fueron pioneros en el asentamiento de Dalton, en la frontera norte de Israel. El hijo de ellos, Aryeh Fromovich, murió durante su servicio militar. En la era de las redes sociales, fueron una red de apoyo fundamental, un amor de más de cincuenta años. Sólo cuando murieron descubrimos la fuerza de ese amor. Ambos eran ancianos y su salud era delicada, pero no esperábamos un final así.
La abuela Inis, de 88 años, de repente necesitó reanimación cardiopulmonar. Mientras la reanimábamos, dijimos que despertaríamos al abuelo en un rato, cuando supiéramos qué le pasaba a la abuela. Lamentablemente, la abuela falleció, y cuando fuimos a despertar al abuelo, descubrimos que él había fallecido mientras dormía. Se nos pone la piel de gallina al escribir esto, pero la verdad es que, en la vida y en la muerte fueron inseparables”.
Les pedí a los nietos que nos dieran un breve mensaje para nosotros: “El abuelo siempre decía: “Una página del Talmud al día amplía la mente”. En otras palabras, es necesario un contacto constante con la Torá, con las fuentes, con las raíces. Y la abuela tenía su propio lema: “Menos palabras”. Así nos crio. Menos palabras: ésa es la solución para muchos problemas, conflictos y enojos. Intenten hablar menos, guardar silencio, contenerse”.
De Abraham y Sarah a Jaim e Inis, la historia continúa.
Shabat Shalom.
















