Sivan Rahav Meir
¡Felicidades! Después de muchos años de espera, Rivka, nuestra Matriarca, está embarazada. Así comienza Parashat “Toldot” que leeremos el próximo Shabat.
Pero entonces Rivka se siente inquieta: “Los hijos se agitaban en su interior”. Algo allí, dentro de su vientre, no está tranquilo. Sus gemelos se agitan, no están sosegados.
Aparentemente, en tal situación uno debe ir al ginecólogo y hacerse una ecografía, pero en vez de esto Rivka se hace una pregunta existencial: “Si es así, ¿por qué estoy así?”, y se dirige a Di’s en busca de respuestas, para comprender el significado de esa agitación que siente en su interior: “Y fue a inquirir al Señor”.
Nuestros comentaristas explican: Rivka sabe que todo acontecimiento en el mundo tiene también una raíz espiritual, hay una razón más profunda que la visible. Ella no sólo quiere calmar la situación, sino quiere comprender el significado de esta agitación constante, saber cuál es su papel en todo lo que le sucede.
Y de hecho recibe una respuesta. Tiene dos hijos, Yaacov y Eisav, ellos son muy diferentes entre sí, y pelean el uno contra el otro desde el vientre materno. Cada uno establecerá su propia nación, y la lucha entre ellos representa una lucha entre dos pueblos, entre dos culturas, entre dos cosmovisiones. Rivka tiene una misión: asegurarse de que el camino del joven Yaacov sea el que lidere.
La conducta de Rivka también nos enseña a nosotros, hoy. En la crianza de los hijos, en el trabajo, en las relaciones, en la vida personal y en la vida nacional, Rivka, nuestra Matriarca, nos enseña, en todo lo que nos sucede, a preguntarnos: ¿Por qué esto me sucede? El mensaje es claro: intentar descubrir el significado profundo de lo que ocurre y qué papel quiere Di’s que desempeñemos en toda esta historia.
















