Sivan Rahav Meir
Esta semana se reveló que el Libro Guinness de los Récords está boicoteando a Israel. La organización “Matnat Jaim” (Regalo de Vida) se dirigió a la compañía Guinness internacional para registrar un récord de 2,000 donantes de riñón, y recibió una respuesta negativa debido a la política de la compañía respecto a Israel y la guerra.
Se puede afirmar, sin lugar a duda, que esto rompe un récord Guinness de hipocresía. También se puede admirar el logro mismo que Israel buscaba registrar: no el hombre más gordo del mundo, ni el hombre con el bigote más largo del mundo, sino un récord en valores de bondad, de solidaridad.
La respuesta negativa -que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel ya está trabajando para revertir- llegó a “Matnat Jaim” justo al finalizar un Shabat festivo. Resulta que desde el comienzo de la guerra ocurrieron dos cosas: no se realizaron los tradicionales fines de semana en homenaje a los donantes de riñón, y el número de donantes, sorprendentemente, no dejó de aumentar. Ahora, la tradición vuelve a retomarse.
Y dado que hay un número récord de más de 100 donantes en los últimos dos años, se llevarán a cabo otros dos fines de semana para poder incluir a todos.
Las historias son especialmente conmovedoras: evacuados del norte y del sur de Israel que decidieron donar, soldados que salieron del frente y fueron directamente a donar un riñón, y muchas otras personas a las que los acontecimientos las impulsaron a dar. Los religiosos y ultraortodoxos siempre constituyeron una gran mayoría entre los donantes -alrededor del 99% en algunos años-, pero ahora también hay un aumento en el sector laico-tradicional.
Pero ¿qué significa todo esto para cada uno de nosotros? Intenta llevar contigo en el día de hoy la siguiente frase. El recuerdo que los donantes recibieron al finalizar el Shabat incluía una frase importante del difunto rabino Yeshayahu Haber, fundador de la organización:
“No todos pueden donar un riñón, pero todos pueden donar algo: una forma positiva de ver las cosas, atención, un oído dispuesto a escuchar, un reconocimiento, una palabra buena”.
Que tengas una buena donación.
















