Una investigación policial encubierta llevada a cabo por la Unidad Central de Jerusalem descubrió un plan que involucraba a cinco guardias de seguridad israelíes que ayudaron a cientos de palestinos a ingresar ilegalmente a Israel hacia y a través de Givat Ze’ev, una ciudad cerca de Jerusalem, según reveló un comunicado de la policía el lunes por la mañana.
La policía sospecha que los guardias de seguridad, que trabajaban en Givat Ze’ev para una empresa de seguridad privada, colaboraron con varios residentes de la Autoridad Palestina en la creación de un plan que permitía el “libre paso” de palestinos a Israel, eludiendo el control de seguridad en el puesto de control de Ofer.
Tras infiltrarse en Israel, los árabes subieron a vehículos con matrícula israelí que los esperaban en la carretera 443. Los vehículos los condujeron por la puerta trasera de Givat Ze’ev (la entrada al barrio de Agan Ha’ayalot), una puerta designada para residentes locales y vigilada por guardias de seguridad. Esto les permitió eludir por completo el control de seguridad y viajar libremente por Israel.
Los investigadores policiales creen que, a cambio de esta ayuda -proporcionada por guardias cuyo trabajo, aparentemente, consiste en proteger a los residentes-, los sospechosos se embolsaron decenas de miles de shekels. Algunos de los árabes que entraron a Israel con la ayuda de los guardias fueron encontrados trabajando ilegalmente en diversos lugares, donde posteriormente fueron detenidos por la policía. Algunos lugares de trabajo fueron clausurados por la policía por emplear a trabajadores ilegales.
La investigación encubierta comenzó hace varios meses bajo secreto de sumario. Hasta la fecha, se ha arrestado a siete sospechosos -dos palestinos y cinco guardias de seguridad israelíes- residentes de Abu Ghosh y del norte de Israel.
Uno de los detenidos palestinos era un infiltrado ilegal que actuaba como coordinador y pagaba a los guardias.
El presidente del consejo local de Givat Ze’ev, Yossi Assraf, declaró: “Consideramos con suma severidad las sospechas de que los guardias presuntamente traicionaron su función y pusieron en peligro la seguridad de los residentes de Givat Ze’ev. Nuestra confianza en el sistema de seguridad es fundamental, y cualquier violación de dicha confianza es imperdonable. Celebro la rápida y decidida actuación de la Unidad Central de Jerusalén, puesta en marcha a petición del Consejo de Givat Ze’ev. Confiamos en que la policía descubrirá toda la verdad y llevará a todos los implicados ante la justicia”.
















