La administración Trump ha entablado conversaciones internas preliminares sobre una posible acción militar contra Irán, incluyendo la opción de ataques aéreos a gran escala contra objetivos militares iraníes, según personas familiarizadas con el asunto. Funcionarios declararon a The Wall Street Journal que la planificación es preliminar y rutinaria, y que no se han tomado decisiones definitivas sobre el curso de acción
Fuentes de la administración afirmaron que no se ha registrado movimiento de equipo ni personal militar estadounidense en preparación para un ataque, y que los funcionarios no han llegado a un consenso sobre si se debe implementar un plan específico. Altos cargos estadounidenses han debatido qué sitios podrían ser atacados si el presidente ordena acciones, y entre las opciones que se están considerando se encuentra una campaña masiva de ataques aéreos contra múltiples instalaciones militares.
El presidente Donald Trump ha intensificado su discurso contra Teherán en medio de la continua represión de las protestas a nivel nacional, mostrando su apoyo público a los manifestantes y advirtiendo a Irán contra la violencia. En una publicación reciente en su plataforma de redes sociales Truth Social, Trump escribió que “Irán busca la LIBERTAD, quizás como nunca antes” y que Estados Unidos “está listo para ayudar”.
Las conversaciones se producen en el contexto de la creciente agitación en Irán, donde las protestas, que comenzaron a finales de diciembre, se han extendido a decenas de ciudades. Organizaciones de derechos humanos y fuentes médicas reportan cientos de muertes y miles de arrestos debido al uso de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes. La información sobre la situación varía: algunas organizaciones confirman al menos 65 muertes y otras, incluyendo un médico de un hospital de Teherán, registran más de 200 muertes confirmadas.
Las autoridades iraníes han impuesto cortes de internet en todo el país y han calificado a los manifestantes -y a quienes los ayudan- de “enemigos de dios”, una designación que se castiga con la muerte según la ley iraní.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha condenado la injerencia extranjera y ha acusado a Estados Unidos de fomentar el malestar, mientras que miembros del Senado estadounidense y funcionarios del Departamento de Estado han apoyado públicamente a los manifestantes iraníes. Teherán también ha advertido que podría responder militarmente ante las amenazas percibidas.
Un ataque militar estadounidense contra Irán marcaría una escalada significativa de las tensiones. Estados Unidos ya había realizado ataques aéreos en suelo iraní en junio de 2025, dirigidos contra instalaciones como la planta de enriquecimiento nuclear de Fordow durante un conflicto regional más amplio.
Funcionarios de la Casa Blanca enfatizan que las conversaciones actuales no indican la inminencia de un ataque y describen la planificación como parte de ejercicios de contingencia habituales. Aun así, las conversaciones reflejan la creciente preocupación dentro de la administración sobre la estabilidad interna de Irán y las posibles ramificaciones internacionales de la respuesta de su gobierno a los disturbios civiles.
















