Los Diez Mandamientos de un vistazo
Los Diez Mandamientos dados en el Monte Sinaí son:
- Yo soy Hashem tu Di’s, que te saqué de la tierra de Egipto.
- No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás ídolos.
- No tomes el nombre de Hashem, tu Di’s, en vano.
- Recuerda el día de Shabat para santificarlo.
- Honra a tu padre y a tu madre.
- No matarás.
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No darás falso testimonio contra tu prójimo.
- No codiciarás los bienes de tu prójimo.
El judaísmo enseña que la Torá completa fue entregada por Hashem a Moisés en el Monte Sinaí. Si todas las mitzvot son igualmente divinas, ¿por qué se destacaron los Diez Mandamientos, se grabaron en las Tablas de la Alianza y se revelaron primero?
Nuestros sabios abordaron esta cuestión y ofrecieron dos explicaciones centrales.
Por qué los Diez Mandamientos son únicos
En primer lugar, los Diez Mandamientos constituyen categorías amplias que abarcan todas las demás mitzvot. Rashi explica que, en principio, los 613 mandamientos están contenidos en los Diez Mandamientos.
En segundo lugar, los Diez Mandamientos establecen los fundamentos espirituales y sociales esenciales para el cumplimiento de todas las demás mitzvot. Es improbable que una persona que niega a Hashem o adora ídolos observe mandamientos como los Tefilín o las mitzvot de Sucot. Asimismo, una sociedad plagada de asesinatos, adulterios, robos y falsos testimonios no puede sostener la justicia, la confianza ni la estabilidad. Sin orden moral, la sociedad se derrumba.
Es importante enfatizar que los Diez Mandamientos no son más importantes que otras mitzvot. Todos los mandamientos son igualmente vinculantes. Los Diez Mandamientos fueron colocados en las Tablas porque representan el marco sobre el que se asienta el resto de la Torá.
A continuación, exploramos el significado detrás de cada mandamiento.
Yo soy Hashem, tu Di’s, que te saqué de Egipto.
El rabino Mordejai Neugershel explica que comenzar los mandamientos con “Yo” introduce una brújula moral que guía todos los pensamientos, creencias y acciones.
Según Rambam, esta declaración es en sí misma una mitzvá: el mandato de creer en la existencia de Hashem. Nos obliga a reconocer a Hashem como el Creador y Sustentador del universo.
Ramban agrega que este versículo afirma la creencia en un solo Di’s eterno que gobierna toda la existencia y la historia.
No tendrás dioses ajenos
Tras afirmar la existencia de Hashem, la Torá prohíbe toda forma de idolatría. Esto incluye adorar a otros dioses o crear representaciones físicas de la Divinidad. Hashem no puede ser limitado, representado ni reemplazado.
No tomes el nombre de Hashem en vano
El nombre de Hashem es sagrado y sólo debe usarse con intención, como en la oración, las bendiciones o el estudio de la Torá. Rambán explica que cualquier uso descuidado o innecesario del nombre de Hashem viola este mandamiento.
Recuerda el día de Shabat para santificarlo
El Shabat conmemora la creación del mundo por parte de Hashem, reflejando su descanso en el séptimo día. Al observar el Shabat, los judíos dan testimonio de Hashem como Creador.
El Shabat también conlleva un mensaje social. La Torá nos recuerda que fuimos esclavos en Egipto y fuimos liberados por Hashem. Por lo tanto, el Shabat representa dignidad, descanso y libertad para cada persona.
Honra a tu padre y a tu madre
Honrar a los padres garantiza la continuidad de la tradición judía. A través de ellos, la fe, los valores y la identidad se transmiten de generación en generación. El respeto a los padres salvaguarda la preservación de la Torá y la vida judía.
No matarás
Los seres humanos fueron creados a imagen de Hashem. El asesinato destruye no sólo al individuo, sino también la imagen divina que lo habita. Socava tanto el orden moral como la santidad de la vida.
No cometerás adulterio
El matrimonio es un vínculo sagrado establecido por Hashem. El adulterio viola ese vínculo y debilita los cimientos de la vida familiar. Las familias estables son esenciales para una sociedad sana.
No robarás
Los sabios explican que este mandamiento se refiere principalmente al secuestro. Privar a una persona de su libertad es una de las violaciones más graves, estrechamente vinculada a la explotación y la trata de personas.
No darás falso testimonio
La justicia depende del testimonio veraz. Los falsos testigos corrompen los tribunales, conducen a sentencias injustas y erosionan la confianza en la sociedad. La verdad es la columna vertebral del orden moral.
No codiciarás
Rambam explica que codiciar implica planear y maquinar para obtener lo ajeno, incluso mediante la persuasión o la compra. La Torá busca cultivar la satisfacción interior.
El Séfer HaJinuj enseña que el deseo descontrolado puede conducir a la coerción y la violencia, como lo ilustra la historia bíblica de Nabot. Controlar el deseo protege tanto al individuo como a la sociedad.
El mensaje duradero de los Diez Mandamientos
Los Diez Mandamientos unen la fe en Hashem con la responsabilidad moral hacia los demás. Enseñan que la devoción espiritual y el comportamiento ético son inseparables. Juntos, forman el fundamento sobre el que se asientan la Torá y la civilización judía.
Al vivir de acuerdo con estos principios, el pueblo judío preserva no sólo su fe, sino también la estructura moral que permite que el mundo perdure.
















