Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman haber lanzado ya 2.000 bombas sobre Irán, a un ritmo tan intenso que iguala la producción total de la Operación León Ascendente de junio de 2025 en tan solo 48 horas. Funcionarios israelíes y estadounidenses afirmaron que el ritmo acelerado tenía como objetivo lograr la supremacía aérea sobre Teherán lo antes posible, mientras la ventana política permanezca abierta.
El objetivo principal esta vez es lo que las autoridades israelíes describen como una “trampa” en la infraestructura de misiles balísticos de Irán. Tras reducir el arsenal iraní de aproximadamente 3.000 misiles a 1.300 el año pasado -para luego recuperarlo a 2.500 en cuestión de meses-, los planificadores ahora tienen en la mira no solo las fábricas de misiles, sino también las materias primas y los sistemas de lanzamiento que permiten una rápida reconstrucción. Se informa que sesenta lanzadores han sido destruidos, junto con emplazamientos en Qom y cuarteles generales clave de la fuerza aérea y de inteligencia.
A última hora del domingo, aviones israelíes y estadounidenses operaban con una supremacía aérea casi absoluta, atacando centros de mando del régimen vinculados al CGRI y al Basij, en una maniobra destinada a debilitar el control de Teherán tanto interna como militarmente. Aviones de combate que se preparaban para despegar fueron alcanzados en la pista, y medios navales fueron atacados para evitar la interrupción del estrecho de Ormuz.
Cabe destacar que el énfasis público en los objetivos nucleares ha sido mucho menor que en 2025. La duración de la campaña -y su umbral final de éxito- sigue siendo incierto.
















