El presidente Donald Trump arremetió el domingo contra Irán, acusando a Teherán de “jugar con los nervios” y de retrasar las negociaciones después de que la república islámica se negara a hablar de su programa nuclear en la última ronda de conversaciones de paz.
“Irán lleva 47 años jugando con Estados Unidos y el resto del mundo (¡Retraso, retraso, retraso!”), escribió Trump en una publicación mordaz en su plataforma Truth Social. Advirtió que los iraníes “ya no se reirán” y los criticó duramente por “matar a nuestra gente” y “destruir las protestas”.

Posteriormente, Trump publicó en Truth Social: “Acabo de leer la respuesta de los supuestos ‘representantes’ de Irán. No me gusta; ¡es totalmente inaceptable! Gracias por su atención a este asunto”.

Las airadas misivas llegaron horas después de que Irán presentara su respuesta a la propuesta de paz estadounidense a través de mediadores paquistaníes. La respuesta de Teherán no abordó el controvertido programa nuclear del país, un punto clave de fricción que ha complicado la labor diplomática durante múltiples rondas de negociaciones intermitentes que se remontan a la administración Obama.
Imágenes satelitales publicadas el año pasado mostraron la construcción de un nuevo túnel cerca de la instalación nuclear iraní de Natanz, lo que desató temores de que el país pudiera estar preparándose para aumentar el enriquecimiento de uranio. Estados Unidos y sus aliados han acusado durante mucho tiempo a Irán de intentar desarrollar un arma nuclear, una acusación que los líderes iraníes niegan rotundamente.
Trump, quien ha convertido el enfrentamiento con Irán en un pilar fundamental de su política exterior, retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2016 e impuso sanciones paralizantes a Teherán. Las relaciones alcanzaron un nuevo punto bajo en 2023 después de que milicias respaldadas por Irán mataran a tres soldados estadounidenses en Irak, lo que llevó a Trump a ordenar ataques de represalia.
El estancamiento ha dejado a Estados Unidos con pocas opciones viables. La campaña de “máxima presión” de Trump ha golpeado duramente la economía iraní, pero no ha logrado que sus líderes regresen a la mesa de negociaciones. Una mayor confrontación militar sigue siendo una apuesta arriesgada.
Por ahora, la perspectiva de un avance diplomático parece tan lejana como siempre.
















